The Last Valley

Adaptación cinematográfica de una novela de J.B. Pick, escrita para la pantalla, producida y dirigida por James Clavell (el guionista de «The Fly» o «The Great Escape«, director de «To Sir, With Love» o, posteriormente, autor de «Shogun»), ambientada en una valle perdido en los Alpes durante la Guerra de los 30 años que asoló Europa (en los créditos iniciales, se nos informa que los príncipes cambiaban de bando según su conveniencia, y no por motivos religiosos). Un hombre (Omar Sharif) llega al valle que da título al film huyendo de la peste negra; justo después, lo hacen un grupo de soldados, con la idea de saquearlo, pero el personaje de Sharif convence al Capitán (Michael Caine), para que se queden en el valle durante el invierno, alcanzando acuerdos a fin de mantener una coexistencia pacífica entre los mercenarios protestantes y los lugareños, católicos. El resultado es una película muy curiosa, muy bien escrita e interpretada, que aúna espectáculo y temas religiosos, bélicos y hasta brujería de manera muy inteligente, pero que, desgraciadamente, fue un gran fracaso que también ha conllevado su olvido por el público. John Barry ofreció uno de sus trabajos más logrados dentro de una ya de por sí magnífica carrera.

El director de fotografía fue el británico John Wilcox [BSC], quien parece que hizo el film porque había trabajado con el director James Clavell en la anterior «Where’s Jack?» (1969). Resulta curiosa su asociación a esta película, de todos modos, ya que por un lado, «The Last Valley» fue un proyecto muy importante para la época (la productora ABC invirtió aproximadamente unos siete millones de dólares, lo cual era un presupuesto enorme en aquél momento) y, además, fue rodado en Todd-AO, el tan famoso como grandioso formato de 5-perf 65mm, puesto que la distribuidora fue ni más ni menos que Cinerama Releasing Company, de tal manera que probablemente se exigía el gran formato y una exhibición en 70mm con seis pistas de sonido, tanto para una exhibición en Super Cinerama, como en copias normales «Flat» en 70mm. Es decir, «The Last Valley se rodó con los mejores y más espectaculares medios de la época, pero John Wilcox, a pesar de su veteranía, era un director de fotografía más asociado a más pequeños proyectos del terror británico de los 60 (en las productoras Hammer, o Amicus), como los que dirigía Freddie Francis, que a otros de mayor envergadura (había completado, de todos modos, segundas unidades o fotografía adicionales en «The Third Man», «The Sound Barrier», «The Guns of Navarone», «Casino Royale» o lo haría también en «The Eagle Has Landed» en 1976). A la postre, el fracaso del film, hizo que su exhibición fuera generalmente en reducciones ópticas a 35mm anamórfico, con sonido mono, y que desgraciadamente, el Todd-AO nunca más volviera a emplearse en proyectos de ficción (el documental «Baraka«, de 1992, se firmó como Todd-AO, aunque los equipos de la marca fueron solo algunos entre otros materiales de gran formato empleados en la filmación).

También, como consecuencia del fracaso de la película, las copias actuales -incluso las existentes en alta definición- ni están extraídas desde los negativos originales ni materiales intermedios como el interpositivo, sino que incluso el Blu-ray (o copias de streaming) se ha realizado a través de copias de exhibición en 35mm -con sonido mono-, por lo que la calidad de imagen deja mucho que desear y apenas deja intuir la fotografía de John Wilcox y, desde luego, mucho menos deja entrever lo que debió de ser, a nivel de espectáculo visual, ver esta película en 70mm o bien en Super Cinerama. Por supuesto, lo que más parece que pudo destacar en su día fueron los grandes y colosales exteriores, en los que hay un gran esfuerzo por situar la acción a contraluz -en un estilo moderno- y lo que hace el director de fotografía -en un estilo clásico- es rellenar mucho a los actores. A veces, cuando ello sucede en exteriores abiertos como los del valle, el efecto es muy bueno y da la sensación de que en su día el film pudo mostrar un aspecto muy tridimensional y detallado, con espectaculares postales del valle y de su entorno.

Pero cuando Wilcox hace cosas parecidas en los bosques, con filtraciones de luz solar entre los árboles, rellenando con arcos voltaicos, a veces queda correcto y otras, esas luces artificiales se hacen mucho más obvias y quedan lejos de lo que hubieran hecho grandes del oficio como Freddie Young, Douglas Slocombe, Christopher Challis, Gil Taylor u Oswald Morris, u otros en su categoría, a los que normalmente les hubiera recaído este encargo de no ser por la relación previa entre James Clavell y John Wilcox. No obstante, sería duro e injusto criticar demasiado esas escenas (en otras, cuando los cielos están nublados, o los cineastas emplean mucho humo, el aspecto es fabuloso), de un lado porque eran muy difíciles y, de otro, porque la copia existente tiene tan mal detalle en sombras y áreas mínimamente subexpuestas, que es realmente difícil de juzgar qué habría y qué no habría en el negativo o incluso en las copias de 1971.

Los interiores, rodados en plató en Inglaterra, son mucho más convencionales, con un estilo de luz dura y dirigida que, en general, adolece de los mismos defectos del cine de época de los años 60, como la sobreiluminación y la falta de credibilidad de dichas escenas como realmente de época, en el sentido de que las fuentes de iluminación naturales de los decorados; por ejemplo por la noche, con velas, farolillos, etc. el film parece más «The Fall of the Roman Empire» de Robert Krasker, que una obra de John Alcott, David Watkin, Geoffrey Unsworth o Billy Williams en la época. Pero aquí nuevamente tampoco sería demasiado justo juzgar, porque parece que Wilcox también intentó hacer algunos efectos de luz coloreada sobre los actores, que serían más novedosos (en los 70 Vittorio Storaro también comenzó a iluminar con maxibrutos con geles y dimmers interiores de este estilo), pero que en las copias actuales lucen muy raros porque los colores son más bien ámbar que anaranjados, con una dominante que además afecta a todo el fotograma, y no a porciones del mismo (aún así, la secuencia nocturna de la batalla en Rheinfelden, da una perturbadora sensación de locura a pesar de su reducida escala, con efectos de Wally Veevers). Las noches americanas, varias secuencias durante el film, adolecen de los defectos que casi siempre tienen este tipo de escenas (los tenía hasta «Lord Jim», también en 65mm, con Freddie Young), sin que aquí sin embargo el material de John Wilcox cuente con el beneficio de un etalonaje o corrección de color digital, aunque fuera básica, que es lo que habría tenido cualquier transferencia a Blu-ray desde elementos en un estado correcto, pero eso no sucede en este caso.

En lo que desde luego el film tiene mucho éxito, y es desde luego absolutamente loable, es de un lado, en la operación de cámara de la primera unidad de Paul Wilson [BSC], quien posteriormente, tras realizar algunos trabajos como director de fotografía, se encargó con mucho éxito de la fotografía de miniaturas de muchas películas de James Bond e incluso de «Superman» (1978), así como, sobre todo, en una huida muy clara del estilo Hollywoodense de este tipo de películas, pero no en lo que se refiere a la luz, que mantiene sus citados tics, sino en lo que se refiere al aspecto de las localizaciones, de los interiores (arte de Peter Mullins) y del vestuario (la gran Yvonne Blake, que ese mismo año ganó el Oscar por “Nicholas & Alexandra”): en «The Last Valley» se siente la suciedad, se siente el riesgo de contraer la peste (las escenas con los cadáveres de la misma asustan) y hace creíble la reconstrucción de la época y los riesgos que acechaban en la misma.

Por todo ello, aunque no se pueda vislumbrar del todo qué ofrecía exactamente la película, se aprecia que, por lo general, en un estilo clásico, John Wilcox cumplió muy bien en los grandes exteriores y que en el resto del film, quizá no rindió tanto como lo habría hecho cualquiera de los operadores citados, que eran de un nivel superior y eran los que solían acceder a proyectos como el presente, pero en apariencia, sí que habría solventado bien la papeleta e incluso cabe apostar, bastante sobre seguro, que en 70mm la fotografía hubiera sido uno de los puntales de una obra injustamente olvidada.


Publicidad. Pincha sobre la imagen para conocer las últimas ofertas de Harmonica Rental.

Título en España: El Último Valle
Año de Producción: 1971
Director: James Clavell
Director de Fotografía: John Wilcox, BSC
Ópticas: Todd-AO
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 5-perf 65mm (Todd-AO), 2.21:1
Otros: fotografía de 2ª Unidad de Norman Warwick. Operador de cámara Paul Wilson, BSC. Efectos visuales: Wally Veevers, BSC.

Vista en HDTV

© Ignacio Aguilar, 2023.