Norma Rae

Historia inspirada en hechos reales, ambientada en Alabama a finales de la década de los 70 y que tiene como protagonista a Norma Rae (Sally Field), madre soltera de dos hijos y trabajadora de una fábrica textil en las que las condiciones laborales son muy desfavorables para los empleados. Después de que un día se presente ante la fábrica un representante sindical (Ron Leibman), Norma Rae comienza a entablar amistad con él y se suma a la causa para defender los Derechos de los trabajadores, a pesar de los problemas que ello generará con los jefes de la fábrica e incluso con sus propios compañeros. “Norma Rae” es una película que sigue prácticamente al dedillo el manual del cine comprometido de Hollywood, en el que una actriz de prestigio interpreta a una mujer fuerte que lucha contracorriente y se denuncia la situación laboral de miles de trabajadores de la industria de EEUU, aunque sin profundizar demasiado en cuestiones políticas o económicas. Lo mejor en este caso, además de la interpretación de Field, es la relación de su personaje con el de Leibman, que no es tan de manual como el resto de la película.

El director de fotografía fue John A. Alonzo [ASC]. De origen mexicano aunque nacido en Dallas (Texas) en 1934, Alonzo tuvo una distinguida carrera en Estados Unidos, aunque quizá nunca obtuvo el reconocimiento que su talento y sobre todo, su gran oficio, debieran haberle proporcionado. Fumador empedernido, falleció en 2001 a causa de un cáncer de pulmón. Quizá este temprano fallecimiento incluyera en que no diera tiempo a reconocerle en vida y ahora quizá sus grandes logros hayan quedado un poco en el olvido. En cualquier caso, su carrera fue atípica, ya que después de comenzar como actor, con diversos papeles en series de televisión y como secundario de películas, comenzó a interesarse seriamente por la cámara y a trabajar de ayudante de algunos operadores clásicos. Como el mismo siempre reconoció, se lo debía todo a James Wong Howe, quien le dio la oportunidad de ser su operador de cámara a partir de “Seconds” (John Frankenheimer, 1966). Posteriormente debutó como director de fotografía de la mano de Roger Corman en “Bloody Mama” (1969), a la que seguirían títulos como “Vanishing Point” (Richard C. Sarafian, 1971), “Harold and Maude” (Hal Ashby, 1971), “Get To Know Your Rabbit” (Brian de Palma, 1972) o “Sounder” (Martin Ritt, 1972), el inicio de su relación con el director de “Norma Rae”, con el que trabajó en siete películas y Alonzo consideraba su segundo mentor. Con Roman Polanski rodó “Chinatown” (1974), su nominación al Oscar, en una filmografía en la que además, destacan, “Farewell My Lovely” (Dick Richards, 1975), “Black Sunday” (John Frankenheimer, 1977), “Tom Horn” (William Wiard, 1979), “Blue Thunder” (John Badham, 1983), “Scarface” (Brian de Palma, 1983), “Steel Magnolias” (Herbert Ross, 1989) o “Star Trek: Generations” (David Carson, 1994).

Siempre hemos indicado que Alonzo fue un gran técnico, lo que seguramente contribuyó a que se hiciera cargo habitualmente de películas complejas, con muchos efectos visuales y ambiciones comerciales, lo cual seguramente le restó la hoborabilidad necesaria para competir por los premios de cada temporada. Pero Alonzo también rodó películas como la presente, en la que en lugar de recurrir a un estilo fácil y evidente, llevó a cabo un planteamiento muy arriesgado tratándose de una película de alto presupuesto y de las intenciones comerciales y artísticas de “Norma Rae”. Como indicábamos, se trata de una película social y comprometida, en la que todo gira en torno a la fábrica donde trabajan los protagonistas. Pues bien, Alonzo iluminó la misma enteramente con fluorescentes integrados a modo de luz disponible y, según contaba en el libro de Dennis Schaefer y Larry Salvato “Masters of Light”, sin siquiera recurrir a un generador o grupo electrógeno. Es decir, Alonzo rodó la fábrica entera sin recurrir a iluminación cinematográfica. En sus propias palabras, todos los interiores de “Norma Rae” fueron forzados hasta los 600 ASA (lo que supondría un forzado de casi tres stop del material Kodak 5247 de 100 ASA, el único negativo de la época), aunque John Toll, operador de cámara de la película, le comentó al autor de estas líneas que el forzado real era de dos stop (400 ASA) y que tuvieron tantos problemas con el primer laboratorio que se encargó del revelado que casi le costó el puesto al director de fotografía.

Como consecuencia de elegir rodar todas estas escenas casi con luz disponible y un negativo muy forzado, “Norma Rae” es una película muy granulada, con una fuerte textura casi de docudrama y negros no demasiado consistentes. Pero a cambio, Alonzo y Ritt obtuvieron un aspecto que, llevado al resto de la producción (excepto alguna escena suelta, toda la película parece forzada, incluidos los exteriores diurnos y todos los interiores) hace que “Norma Rae” tenga una apariencia de veracidad que le va muy bien a la narrativa. No es una textura que, ni mucho menos, resulte atractiva o que si se analiza por tomas individualizadas de la apariencia de que detrás de las mismas se encontrase un importante director y un director de fotografía del calibre de Alonzo. Pero puestas todas y cada una de esas imágenes detrás de otras, el conjunto que forman es muy realista y hace que uno pueda pensar que lo que está viendo es verídico y que todos esos actores, vistos en muchos otros films, son realmente trabajadores de una fábrica de Alabama. Por supuesto, para completar la ilusión, Alonzo lleva a cabo una iluminación en el resto de escenas que es muy acorde, con un estilo absolutamente naturalista y de fuentes justificadas en el que no le importa además que sus actores queden en penumbra cuando la lógica de la escena así lo dicta, o que no salgan favorecidos, o incluso que apenas se les vea en algún exterior nocturno en el que probablemente se le fuera la mano. Pero la idea central y su ejecución son tan buenas como refrescantes, abrazando además todo tipo de luces fluorescentes con sus diferentes temperaturas de color.

La puesta en escena de Ritt, además, incluye una enorme complicación adicional como lo es el hecho de que toda la película está rodada con cámara al hombro, para tener coherencia estilística con la luz de Alonzo y proseguir con el aspecto realista que era pretendido por los cineastas. Y además, en formato panorámico anamórfico, prácticamente con una única focal (50mm, equivalente a un 25mm esférico) a lo largo de todo el film. El trabajo de John Toll como operador es magnífico, con estupendas composiciones de imagen con varios personajes repartidos a lo largo del encuadre en muchísimas escenas, e incluso seguimientos y complicados movimientos de los personajes dentro de la fábrica. Los resultados globales, como indicábamos, están lejos de la vistosidad que se presupone a las producciones de Hollywood, pero precisamente de ello pretendía alejarse Alonzo, incluso jugándose su puesto con un tipo de forzado inusual y arriesgado, con un negativo corto que produce mucho grano en pantalla. Sin embargo, precisamente, hay veces en las que jugar contracorriente favorece mucho al tipo de material que se está filmando y, en ese aspecto, la veracidad y realismo de una luz y una puesta en escena que van totalmente de la mano son absolutamente esenciales para el éxito del film.

Título en España: Norma Rae
Año de Producción: 1979
Director: Martin Ritt
Director de Fotografía: John A. Alonzo, ASC
Ópticas: C-Series de Panavision
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1

Vista en Blu-ray

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2017.