War for the Planet of the Apes

Espectacular cierre de la trilogía formada por “Rise of the Planet of the Apes” y “Dawn of the Planet of the Apes”, en la que el director de la segunda de ellas, Matt Reeves, vuelve a colocarse detrás de las cámaras para narrar la conclusión de la historia de César y su grupo de simios inteligentes: éstos desean dejar su asentamiento para llegar hasta un valle lejano y vivir fuera del alcance de la raza humana. Sin embargo, antes de partir, la esposa y el hijo de César son asesinados por “El Coronel” (Woody Harrelson) y su grupo, que tienen un fortín hacia el norte, en la frontera, en el que esperan el ataque inminente de otro grupo de hombres armados. Ello hará que César decida partir hacia allí en busca de venganza. Con muy pocos diálogos y con una narrativa basada principalmente en imágenes y el uso de unos CGI de lo más avanzados, Reeves consigue que esta conclusión esté no solo a la altura de sus dos antecedentes, sino puede que incluso por encima, con un gran trabajo de ambientación, música, puesta en escena y fotografía, así como una perfecta simbiosis entre el trabajo de los actores que encarnan a los protagonistas (capitaneados una vez más por Andy Serkis) y de los efectos visuales que reemplazan las facciones de estos por las de los simios, que hacen que desde el primer minuto de proyección el espectador se sumerja completamente en la película como si la totalidad de la misma fuera de acción real.

El director de fotografía vuelve a ser el veteranísimo neozelandés Michael Seresin [BSC]. Nacido en 1942, Seresin se estableció en Inglaterra a finales de la década de los 60, en donde rápidamente se hizo un nombre como director de fotografía y realizador de anuncios publicitarios. Perteneciendo por lo tanto a la misma generación que Ridley y Tony Scott, Alan Parker o Adrian Lyne, que revolucionaron la publicidad a nivel mundial, su carrera en cine es mucho más corta de lo que quizá debiera haber sido, a pesar de lo cual, destacan títulos como “Bugsy Malone” (1976), “Midnight Express” (1978) o “Fame” (1980), todos ellos a las órdenes de Alan Parker; “Foxes” (Adrian Lyne, 1980), “Birdy” (1984) y “Angel Heart” (1987), de nuevo con Parker, o ya en los 90, “City Hall” (1996) y “Mercury Rising” (1998), ambas obra de Harold Becker o “Angela’s Ashes” (2000) y “The Life of David Gale” (2003), de nuevo con Parker. En 2004, cuando Emmanuel Lubezki no puede hacerse cargo de “Harry Potter and the Prisoner of Azkaban” bajo la dirección de Alfonso Cuarón, Seresin rueda el film; también sustituye a Lubezki en 2013 durante el rodaje de “Gravity”, por la que recibe un crédito de fotografía a pantalla completa (e incluso en alguna entrevista llega a afirmar que rodó más de la mitad de la película, según los preparativos de Lubezki). En 2014 estrena la segunda parte de la presente trilogía, “Dawn of the Planet of the Apes“, rodada en Arri Alexa y formato 3D nativo, mientras que tiene pendiente de estreno “The Jungle Book” con dirección de Andy Serkis, que promete un nuevo espectáculo-fusión de efectos CGI y grandes intérpretes bajo los mismos.

Seresin es conocido por su estilo minimalista, por su estética sombría, así como por su absoluta predilección por la utilización de una única fuente de luz lateral sin luz de relleno, o sin que esta sea apenas perceptible. “Dawn of the Planet of the Apes”, a pesar que el rodaje tridimensional y la creación de los simios empleando técnicas muy avanzadas con ordenadores pudieran habernos hecho temer que el neozelandés no iba a ser capaz de mantener su “look” tracional, fue la confirmación de que el gran director de fotografía –que como casi todos los grandes, curiosamente, no se considera una persona técnica- se encuentra, superados los 70 años de edad, absolutamente a la vanguardia. Ello en una doble vertiente; de un lado, porque su estilo continúa estando plenamente vigente y luce tan moderno como siempre y, de otro, porque no siendo una persona técnica, sí que ha sabido rodearse de los mejores para permitirle continuar, bien en 3D o bien cuando usa multitud de efectos, rodando con el mismo enfoque con el que rodaba cuando lo hacía en 35mm.

En el caso de “War for the Planet of the Apes”, Reeves y Seresin han abandonado el engorroso sistema de captación nativa en 3D y lo han sustituido por el hasta la fecha mejor sistema digital: la Arri Alexa 65, cuyo enorme sensor, similar en tamaño al del formato tradicional 5-perf 65mm del que deriva su nombre, es el mismo ALEV III que llevan equipando las Arri Alexa desde su introducción hacia 2010, solo que de mayor tamaño, por lo que sigue manteniendo la ciencia de color y el generoso tamaño de píxeles que ha hecho de aquél el favorito de la industria del cine y de la publicidad. Seresin, que tradicionalmente ha sido un hombre de Arri y no de Panavision, ha optado por rodar el film con el juego de lentes de formato medio remontado por la empresa alemana para la ocasión (principalmente Hasselblad), así como con las lentes preparadas hacia finales de los años 80 para la Arri 765, que hubiera sido la competencia de la Panavision System 65 de haber repuntado los 65mm en aquél momento. El mayor tamaño de formato implica que la luminosidad de las lentes no es tan grande (parece ser que el juego empleado iba desde el T2.2 hasta el T4.8, con aperturas medias entre T2.8 y T3.5) pero, en contraposición, el mayor tamaño del sensor permite incrementar el ISO en cámara con una base de 1280 EI en lugar de los 800, pudiendo incrementar en caso de necesidad hasta los 2000.

Así pues, bien sea porque Seresin es mucho mejor técnico de lo que manifiesta, o bien sea porque realmente se rodea de los mejores, lo más llamativo de “War for the Planet of the Apes” es que siendo una película capturada en formato digital (ARRIRAW 6.5K) y casi siempre bajo la técnica de Motion Capture (colocando puntos de track sobre los actores de carne y hueso, para que posteriormente Weta Digital los transforme en simios aprovechando su expresividad y movimientos), el aspecto no solo es orgánico en todo momento, sino que respeta profundamente las ideas y estética habituales de Seresin: siendo una película con grandiosos exteriores y bellos paisajes (rodada principalmente en Vancouver), destaca porque sigue siendo un film sombrío, con un contraste fuerte y un color muy reducido a propósito (y dominado por tonos grisáceos), en el que el neozelandés y británico de adopción se luce una vez más con su aproximamiento a base de enormes fuentes de luz lateral suave, que crean a la par un aspecto muy natural. También utiliza luz dura Seresin, e incluso aprovecha la bellísima respuesta de los Hasselblad cuando esta luz incide sobre la lente creando flares, en las secuencias nocturnas del cautiverio de los simios; el aspecto es muy rico, pero también natural y verosimil, sin que sea vea en absoluto afectado por el uso de CGI, que no comprometen en absoluto su trabajo.

Destacan poderosamente, a pesar de la Alexa 65 –que parece indicar que vamos a presenciar muchas tomas amplias- la utilización de los primeros planos. No solo por lo bien iluminados que están (bien sea por Seresin, o por su equipo de CGI), sino por la expresividad y emotividad de los mismos, empleando su tremenda resolución -y reducida profundidad de campo- para trasladar las emociones de los personajes desde la pantalla hasta el espectador. Destaca, por supuesto, la expresividad que Seresin obtiene de la joven Amiah Miller, encarnando un personaje mudo, así como la forma en que el operador juega con la “humanidad”: ubica frecuentemente una luz de ojos sobre César, que permite que podamos discenir lo que siente, mientras que su antagonista interpretado por Woody Harrelson, es un humano del que rara vez podemos ver sus ojos o sus emociones. Los resultados, bajo la sobria puesta en escena de Reeves (un director estupendo, como demuestran, antes de sus películas en esta saga, tanto “Cloverfield” como “Let Me In”, y capaz de mostrar personalidad en grandes espectáculos) e incluso las orquestaciones de Michael Giacchino, con el que por momentos y en determinadas secuencias (atención a “The Great Escape” en versión simia) reúne todas las características de lo que el que suscribe estas líneas entiende por gran cine comercial, algo que, por desgracia, es cada vez más dificil poder ver en productos que, como el presente, superan los 150 millones de dólares de presupuesto.

Título en España: La Guerra del Planeta de los Simios
Año de Producción: 2017
Director: Matt Reeves
Director de Fotografía: Michael Seresin, BSC
Ópticas: Hasselblad y Vintage 765
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa 65 (ArriRaw 6.5K), 2.4:1
Otros: fotografía de segunda unidad y adicional de Shaun O’Dell

Vista en DCP

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