Charley Varrick

Adaptación de una novela de John Reese, en la que Walter Matthau intepreta al jefe de una banda de ladrones que tiene la mala suerte de robar un banco en el que la mafia tiene depositados, de manera inesperada, fondos por un importe muy elevado, por lo que además de por el FBI, los protagonistas también son perseguidos por un matón sin demasiados escrúpulos. En manos de Don Siegel, el film alterna algunos momentos de brillantes con un desarrollo que va perdiendo algo de fuelle a medida que avanza la proyección, aunque los resultados globales son muy dignos y siempre entretenidos. Andrew Robinson y John Vernon repitieron con el director de “Dirty Harry” en este film en el que el propio director tiene un pequeño cameo, mientras que Joe Don Baker resulta bastante efectivo en el papel del sicario de la mafia.

El director de fotografía, que además debutaba con esta película, fue Michael C. Butler. Se trata de un operador con una carrera muy extraña, del que apenas existe información sobre su carrera previa (o si procedía del mundo publicitario) y que, después de fotografiar algunas películas conocidas durante los 70 y principios de los 80, desapareció del mapa por completo. En cualquier caso, este Butler (que no tiene relación conocida con el famoso operador Bill Butler) se las ingenió para rodar películas como “Harry And Tonto” (Paul Mazursky, 1974), “Missouri Breaks” (Arthur Penn, 1976), “Telefon” (Don Siegel, 1977), “Jaws 2” (Jeannot Swarc, 1978) o “Small Circle of Friends” (Rob Cohen, 1980) antes de desaparecer del mapa de manera tan misteriosa como apareció en el mismo.

La imagen de “Charley Varrick”, que fue además una producción de Jennings Lang para la Universal, es bastante moderna para la época, ya que Michael Butler demuestra que era un director de fotografía mucho más identificado con las nuevas tendencias de la generación de los Conrad Hall, Gordon Willis, Vilmos Zsigmond, Owen Roizman, Jordan Cronenweth, etc. que con las de la generación anterior que todavía pretendía hacer perdurar el estilo clásico de Hollywood cuando la década de los 70 ya estaba más que iniciada. En la misma onda también se situaba, por supuesto, Bruce Surtees, operador habitual de las producciones de Siegel durante los 70 (como “Dirty Harry”, “The Beguiled” o “Escape from Alcatraz”), al menos cuando la productora era Malpaso o el protagonista era Clint Eastwood. Butler no es que haga un trabajo similar a los de este, ya que ese tampoco es el caso exacto porque Surtees era aún más minimalista y arriesgado, pero que Butler se apuntaba a las nuevas tendencias, ya casi consolidadas, era un hecho completamente cierto.

Ya desde el comienzo Butler intenta realizar una fotografía bastante naturalista, no solo en las escenas diurnas, en las que deja que mucha luz entre por las ventanas de las localizaciones reales en las que está rodada la película, sino que hay muchas escenas nocturnas resueltas con luz integrada y algunos pequeños toques de aparatos fuera de cuadro para dar algo de relleno o reducir el contraste de las escenas. Incluso hay algunas escenas exteriores en el interior de coches en las que Michael Butler, en contra de la norma de la época, deja que los actores estén fotografiados con luz disponible, cuando lo más normal hubiera sido instalar luces en el parabrisas y haber usado más o menos difusión para evitar que ello se percibiera claramente. Pero Butler no lo hace y deja que el rostro de Matthau, por ejemplo, quede subexpuesto al volante. A pesar de que resulta moderna, sin embargo, la fotografía de “Charley Varrick” tiene alguna imperfección bastante seria. Las mayores y más evidentes en el interior del edificio de oficinas de John Vernon, el mafioso que ordena perseguir a Matthau, en el que fluorecentes Cool White son fitrados de forma defectuosa por Butler (o mal corregidos en el laboratorio) y hay una mezcla de un feo tono verdoso en las pieles y magenta en la luz que entra por las ventanas.

Además, los exteriores nocturnos están rodados, como era bastante típico en la época, con filtros de bajo contraste muy llamativos, no porque se buscase su efecto difusor y sus halos en las altas luces, sino porque Butler seguramente recurrió al revelado forzado y, con el, aumentaba el contraste demasiado. Los resultados, por lo tanto, son modernos para su tiempo pero Butler se muestra al menos un punto por debajo de los citados operadores que mejor representan la estética del cine de los 70, o incluso del propio Bruce Surtees, mientras que la puesta en escena de Don Siegel, que renuncia al formato panorámico anamórfico, es efectiva y sencilla como en él era habitual, pero sin ser tampoco nada demasiado especial. Aún así, es raro y poco comprensible que un operador como éste, que hizo lo más dificil, llegar y establecerse en el cine Hollywoodense, desapareciera por completo del mismo sin dejar rastro, ya que incluso Siegel repitió con él apenas cuatro años después en su segundo y último trabajo conjunto.

Título en España: Charley Varrick
Año de Producción: 1973
Director: Don Siegel
Director de Fotografía: Michael C. Butler
Ópticas: Panavision Esféricas
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1

Vista en Blu-ray

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