The Mackintosh Man

Thriller escrito por el futuro director Walter Hill, adaptando una novela de Desmond Bagley, que tiene como protagonista a un agente (Paul Newman) que se hace pasar por un ladrón de joyas para acabar en prisión y, de esta forma, obtener la cobertura necesaria para poder introducirse en una organización criminal. A pesar que la película fue dirigida por John Huston, lo cierto es que sus resultados no están a la altura de lo que cabría esperar; el guión de Hill, que parece ser que fue reescrito bastantes veces, resulta confuso y la narrativa de Huston, poco interesado en el film, hace muy poco por mejorarlo. Por ello se trata de una película muy por debajo de las expectivas generados por los nombres de los implicados en la misma. Dominique Sanda, James Mason, Ian Bannen, Michael Hordern y Harry Andrews son los actores que secundan a Newman en el papel principal.

El director de fotografía fue el británico Oswald Morris [BSC], quien trabajó en un total de ocho películas con John Huston, incluyendo “Moulin Rouge” (1952), “Moby Dick” (1956) y “The Man Who Would Be King” (1975). Ganador del Oscar a la mejor fotografía en 1971 por su fenomenal trabajo en la película de Norman Jewison “Fiddler on the Roof”, Morris representa, junto a nombres como Freddie Young, Geoffrey Unsworth, Jack Cardiff, Douglas Slocombe, Gilbert Taylor o Freddie Francis lo mejor de la escuela británica clásica, con trabajos para Stanley Kubrick (“Lolita”), J. Lee Thompson (“The Guns At Navarone”), Martin Ritt (“The Spy Who Came in From the Cold”), Sidney Lumet (“The Hill”), Carol Reed (“Oliver!”), Joseph Mankiewicz (“Sleuth”) o el también británico Ronald Neame, antiguo director de fotografía con el que Morris trabajó antes de alcanzar el puesto, en películas como “Scrooge” o “The Odessa File”. Incluso tuvo la oportunidad de poner su granito de arena en la serie Bond, ya que fue sustituto de Ted Moore mediado el rodaje de “The Man With the Golden Gun” (1974).

De acuerdo con Morris, Huston se tomó tan poco interés en este film (para decepción de Paul Newman, que venía de rodar otra película con el director el año anterior) que con frecuencia llegaba tarde y con escasa preparación al rodaje, por lo que su equipo de cámara tuvo que tomar parte activa en la puesta en escena de la película. Morris acababa de ganar el Óscar y aquí realiza un trabajo más que correcto, pero que tampoco tiene un gran interés: se trata de un film de estética fría y grisácea, en el que el director de fotografía realiza un trabajo bastante moderno, ya que huye en todo momento de las luces duras que todavía empleaban muchos de sus compañeros de generación y apuesta, por el contrario, por un estilo de luz rebotada y difusa que resulta mucho más atrevido que el clásico esquema de las tres luces duras.

No lo hace Morris en pos de un estilo realista o naturalista; si bien es cierto que la no utilización de luces directas o dirigidas contra los actores resulta automáticamente más natural, en este film no hay una luz justificada o con una procedencia lo suficientemente marcada como para considerarlo estrictamente naturalista, a pesar que, como decimos, el aspecto sea en consecuencia más veraz que el que se empleaba anteriormente. Si son mucho más naturales los exteriores británicos o malteses, en los que Morris si que prescinde en la medida de lo posible de sus aparatos de iluminación cinematográfica, dejando que el contraste reducido de los cielos encapotados (que colaboran activamente con el aspecto frío y grisáceo que identifica el film) sean más que suficientes para reducir el contraste y evitar el uso de la luz de relleno.

La puesta en escena de John Huston y Morris, que renuncia al formato panorámico anamórfico, evidencia además que los cineastas contaban con los nuevos zoom Cooke que acababan de salir al mercado al comienzo de la década de los 70 (20-100mm T3.1 y 25-250mm T4), con los que el film está rodado íntegra o casi íntegramente como focal variable y, también para hacer zoom durante bastantes de las tomas, incluyendo la de apertura en Londres. Los resultados, a nivel estético, son más que correctos como indicábamos (de hecho están bastante bien, ya que incluso los exteriores nocturnos están bien resueltos por Morris) pero ni enamoran ni hacen que el visionado de una película tan convencional –por no decir decepcionante- sea mucho más llevadero.

Título en España: El Hombre de Mackintosh
Año de Producción: 1973
Director: John Huston
Director de Fotografía: Oswald Morris, BSC
Ópticas: Panavision Esférico
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1

Vista en HDTV

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