Highlander

Clásico del cine de los años 80, cuyo punto de partida es muy interesante: una serie de hombres tienen el don de la inmortalidad y deben eliminarse entre sí hasta que únicamente quede uno de ellos. El protagonista (Christopher Lambert) es un escocés del siglo XVI que descubre su extraño poder de la mano de un español (Sean Connery), que le entrenará para poder enfrentarse al más poderoso y maligno de todos los inmortales (Clancy Brown). Sin embargo, las grandes posibilidades de la historia, con sus saltos en el tiempo, o la exploración de las dificultades que la inmortalidad presenta en la existencia de estos personajes, apenas están exploradas en una película deshilvanada, que contiene todos los clichés del cine de su época y que quizá sea más recordada por la icónica banda sonora de Queen y Michael Kamen que por sus propios logros fílmicos.

El director de fotografía fue el notable británico Gerry Fisher [BSC], conocido por su asociación junto a cineastas como Joseph Losey (“Mr. Klein”), o sus trabajos para John Frankenheimer (“The Fourth War”), Sidney Lumet (“Running on Empty”), Richard Fleischer (“Blind Terror”), John Huston (“Victory”), Billy Wilder (“Fedora”), William Peter Blatty (“The Ninth Configuration”) o Richard Lester (“Juggernaut”) que ponen de manifiesto la buena fama de este operador que, sin ser excesivamente conocido por el gran público, siempre trabajó en proyectos interesantes de la mano de realizadores importantes. Aunque se había formado escalando puestos dentro del departamento de cámara, desde meritorio a operador, con trabajos para directores de fotografía clásicos como Robert Krasker, Oswald Morris, Douglas Slocombe o especialmente Jack Hildyard, su estilo era mucho más moderno y cercano al de sus compañeros de generación como David Watkin, Alex Thomson, Nicolas Roeg o Billy Williams, por lo que era capaz de proporcionar imágenes mucho más realistas y directas, aunque también con una clara reminiscencia de sus raíces clásicas.

En el caso de “Highlander”, Fisher trabajaba a las órdenes de Russell Mulcahy, un realizador que, junto con los hermanos Scott, Alan Parker o Adrian Lyne, es conocido por formar parte de las nuevas tendencias visuales desarrolladas en la publicidad británica durante la década de los 70, que influenciaron también el mundo del videoclip a principios de la década siguiente. Por ello, las imágenes de la película siguen mucho más el patrón esteticista habitual en Mulcahy, que la mayor mesura que Fisher solía aplicar a sus trabajos: numerosas escenas, tanto interiores nocturnos como exteriores, hacen uso de fortísimos haces de luz, gran cantidad de humo en los interiores e incluso en muchos exteriores, el uso del contraluz está muy extendido, bajos niveles de iluminación, etc. todo ello a fin de obtener imágenes de una estética lo más vistosa a impactante posible, lo que incluso incluye la mezcla de focales extremas, que van desde grandes angulares (10-14mm) hasta los teleobjetivos. Con ello se sacrifica mucho la coherencia del conjunto, que es casi inexistente, aunque se evita que el espectador, con tanto artificio, caiga en el aburrimiento visual.

Aunque Fisher por tanto parece torturado por las exigencias de su realizador, se las ingenia para obtener algunas imágenes brillantes, como la que recrea un cómico duelo en la Francia del s. XVIII, o así como gran parte de los exteriores escoceses, aunque por lo general, parece que no está demasiado cómodo con la propuesta e incluso introduce en varias ocasiones una excesiva luz de relleno sobre los actores, como si no estuviera del todo seguro de la conveniencia de los claroscuros que conlleva el estilo impuesto por Mulcahy. Así que, como la propia película, la fotografía de Gerry Fisher deja algunos detalles de interés, aunque se muestra demasiado esclavada en su época –que en cierto modo hace que luzca anticuada-, y en el estilo de su realizador o incluso, en ocasiones, parece rehén de los medios técnicos, con la pobreza del contraste, suavidad, el nivel de negros o el grano abundante típico de las emulsiones de alta sensibilidad de mitad de la década de 1980. El operador de cámara fue el futuro director de fotografía Douglas Milsome [ASC, BSC].

Título en España: Los Inmortales
Año de Producción: 1986
Director: Russell Mulcahy
Director de Fotografía: Gerry Fisher, BSC
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1

Vista en Blu-ray

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2013.