Alice Doesn’t Live Here Anymore

Extraña película en la filmografía de Martin Scorsese, por estar absolutamente centrada en un personaje central femenino: Alice (Ellen Burstyn) es una mujer que vive con su marido en el estado de Nuevo México. Sin un trabajo, se dedica a las tareas del hogar y al cuidado de su hijo. Pero tras el fallecimiento de su marido, Alice decide abandonar su hogar y tratar de trabajar como cantante, al menos hasta reunir el suficiente dinero para volver a Monterey (California), en donde nació y se crió. Scorsese fue escogido personalmente por Burstyn para dirigir un sólido guión de Robert Getchell (“Bound For Glory”), que describe muy bien a sus personajes y, aunque toca algunos temas con apariencia de tópicos, logra salir muy airoso de los mismos. Burstyn ganó el Óscar a la mejor actriz, mientras que Diane Ladd fue candidata como mejor actriz secundaria y el guión también se quedó a las puertas del premio. Kris Kristofferson, Harvey Keitel y Jodie Foster, en un papel aún anterior al de “Taxi Driver” a las órdenes de Scorsese, también aparecen en pantalla en un film que tuvo su continuación mediante una serie de TV que estuvo nueve temporadas en antena.

A pesar que “Alice Doesn’t Live Here Anymore” fue una película de un presupuesto superior a los que acostumbraba a manejar Scorsese (la Warner estaba detrás del proyecto), el director volvió a confiar la fotografía a Kent Wakeford, el mismo operador con el que había colaborado en “Mean Streets” el año anterior. Estos dos títulos son los más conocidos de la filmografía de Wakeford, un director de fotografía que parece ser que estuvo más activo en el mundo de los spots publicitarios y en la televisión que en el cine, medio en el que el resto de su filmografía es totalmente desconocida. Después del presente film, Scorsese rodó “Taxi Driver” (1976) junto a Michael Chapman, quien se hizo cargo de varios de sus siguientes proyectos y, tras probar también con operadores como Laszlo Kovacs o Fred Schuler, finalmente estableció una colaboración duradera con el alemán Michael Ballhaus.

La fotografía de esta película es muy curiosa, ya que representa muy bien el cambio en la estética cinematográfica que se produjo en EEUU desde finales de los años 60 hasta bien entrados los años 70. Scorsese por supuesto representa muy bien dicho cambio en el terreno de la dirección, siendo uno de los cineastas que, bien fuera por preferencia o por la escasez de medios con la que contaba en el inicio de su carrera, decidieron salir a rodar sus historias a localizaciones reales, en oposición al cine tradicional norteamericano (de estudio) en el que todo el material se rodaba en platós, a veces incluso los exteriores. En este sentido “Alice Doesn’t Live Here Anymore” es curiosa porque siendo un film realista, comienza sin embargo con una evocación cinéfila de Scorsese a “The Wizard of Oz” (Victor Fleming, 1939), con una secuencia que descubre al personaje principal en su Monterey natal y que está rodada imitando los colores rojos y naranjas muy saturados del formato Technicolor de tres bandas (parece ser que el veterano Russell Metty estuvo involucrado en la preproducción de este film, por lo que no sería extraño que hubiera participado en una secuencia que luce mucho más elaborada que el resto del film).

El grueso del film, por lo tanto, es radicalmente opuesto: es un trabajo en el que Wakeford se esfuerza al máximo por conseguir un aspecto realista con su fotografía, pero lo hace a la manera en que estaba de moda en aquél momento, por lo que al mismo tiempo que trata de ser natural, se ha quedado terriblemente anticuado. Es una fotografía que hace un uso extensivo de los filtros de niebla y bajo contraste que tanto se llevaban en aquél momento, por lo que a pesar que bastantes secuencias están fotografiadas haciendo uso de la luz disponible, el aspecto siempre tiene esa separación con la realidad que provoca el fuerte filtraje. Además, Wakeford hace algunas cosas muy extrañas, como emplear filtros de grados muy fuertes (o aún más fuertes que los que usa durante la mayor parte del film) para tratar de reducir el contraste en algunas situaciones extremas en las que no tiene acceso a luz cinematográfica, como interiores de coches, sin importarle que la consecuencia sea que esos planos aislados luzcan aún mucho más filtrados que casi todo el film. Por lo general ilumina poco, usando mucha luz disponible (incluso fluorescentes) o lo hace de forma poco intrusiva mediante luz rebotada, lo que contribuye a que la película tenga un aspecto algo plano, aunque hay escenas (para bien o para mal) resueltas apenas con una fuente de luz integrada en el plano y sin relleno, como si Wakeford fuera Jordan Cronenweth, Conrad Hall o John Alcott, y otras en las que, de manera inexplicable, emplea luces duras sobre los personajes en interiores día sin una razón o necesidad aparente.

Se trata de por lo tanto de una fotografía muy irregular, absolutamente híbrida entre el nuevo estilo de la época y el viejo, pero que tiene la particularidad de resultar fascinante o pésima en función de las secuencias, como si Wakeford hubiera querido hacer muchas cosas en una única película y no hubiera sido capaz de filtrar un estilo coherente y consistente a lo largo de la proyección. Scorsese se muestra por lo general comedido, aunque destaca su uso de algunas focales muy angulares (en torno al 18mm ó 20mm) y también, la presencia del zoom y de algunos planos con grúa bastante elaborados. Quizá no sea su mejor trabajo ni el más personal (el italoamericano parece disfrazado de Hal Ashby), pero lo cierto es que es un buen film y gran parte del mérito recae en su estupenda narrativa y dirección de actores, a pesar que el aspecto visual tenga tantos altibajos.

Título en España: Alicia Ya No Vive Aquí
Año de Producción: 1974
Director: Martin Scorsese
Director de Fotografía: Kent Wakeford
Ópticas: Panavision Esféricas
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1

Vista en HDTV

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