World War Z

Adaptación de alto presupuesto de una novela de Max Brooks, que seguramente suponga el primer film épico de temática zombie: una misteriosa enfermedad comienza a afectar a toda la humanidad, con la excepción de algunos grupos de personas que consiguen permanecer aislados. Un antiguo empleado de las Naciones Unidas (Brad Pitt), con amplia experiencia en zonas de combate y forzado por las circunstancias, decide comandar una peligrosa misión con el fin de averiguar el origen de la pandemia y la forma de eliminarla. “World War Z” es una problemática producción que fue reescrita y vuelta a rodar parcialmente una vez concluido su rodaje, pero a pesar de sus inconsistencias y de sus problemas de guión, también se revela como un gran entretenimiento veraniego, en cuya versión estrenada en cines prima sobre todo el suspense por encima de la acción, algo que se agradece a pesar de lo irregular de la propuesta. 

El director de fotografía original fue Robert Richardson [ASC], en una elección sorprendente, puesto que el realizador Marc Forster hasta la fecha siempre había trabajado con Roberto Schaefer [ASC, AIC]. Richardson, el operador norteamericano más importante de cuantos se encuentran en activo –y ganador de tres premios Oscar, que lo equiparan a leyendas como Winton C. Hoch, Robert Surtees o Vittorio Storaro- no pudo terminar el rodaje ante su compromiso previo con “Django Unchained” (2012), lo que hizo que fuera su compañero y amigo Newton Thomas Sigel [ASC] (“The Usual Suspects”, “Valkyrie”, “Drive”) el encargado de rodar las últimas semanas de la producción. Sin embargo, como decíamos, una vez rodado el film se decidió volver a filmar y alterar por completo el tercer acto de la película, rodaje del que se hizo cargo Ben Seresin [ASC, BSC] (“Transformers: Revenge of the Fallen”, “Unstoppable”, “Pain and Gain”), que es quien finalmente firma la película al completo puesto que Richardson no aprobó la conversión a 3-D realizada a posteriori.

Tratándose de una película con cientos de complicados efectos digitales, no sorprende que Richardson, que ya acababa de rodar “Hugo” con la cámara digital Arri Alexa (y en 3-D nativo), elegiera de nuevo la adquisición en HD, esta vez utilizando el formato ArriRaw. Tampoco sorprende que gran parte de la película esté rodada con las lentes Ultra Speed de Panavision –además de la serie Primo-, puesto que no es la primera vez que Richardson recurre a la anterior serie de ópticas (ahora denominadas PVintage) para rodar con niveles más bajos de luz o reducir la nitidez de la imagen final.

El estilo de Richardson es identificable durante los dos primeros tercios de proyección. Durante todo este tiempo, son perceptibles el uso de la difusión en cámara –parece que a través de filtros Schneider Classic Soft, con sus halos y artefactos característicos- y la aparición eventual de fuertes contraluces fuertemente sobreexpuestos, como resulta muy obvio en las escenas interiores de la base coreana. En general, Richardson suele emplear muchas fuentes de luz y busca un aspecto que a menudo es muy recargado (lo que resulta ideal para elaboradas recreaciones de época), pero sus escenas en este film son más naturales y directas de lo que suele ser habitual en él, de modo que si parte del metraje de Sigel ha llegado a la copia final y éste estaba imitando a Richardson (ya empleó una difusión similar en la citada “Drive”, por ejemplo), es dificil discernir qué escenas fueron rodadas por uno u otro.

La paleta de color por lo general presenta tonos muy fríos, e incluso abundancia de fluorescentes sin corregir, especialmente en el tercio final en Cardiff, que corresponderían a las escenas rodadas a las órdenes de Ben Seresin haciendo uso de muchas fuentes integradas en los pasillos y estancias del laboratorio en el que se cierra la película, con un fuerte predominio de tonos verdosos. La excepción claro está son las escenas rodadas en Malta –incluso haciendo uso del fuerte St. Elmo, localización principal de “Midnight Express” (1978), también vista en “Cutthroat Island” (1995)-, de colores muy cálidos y frecuentes contraluces tanto en interiores como en exteriores; dichas escenas fueron rodadas por Robert Richardson al comienzo del rodaje y muestran evidencias de su estilo.

El resulto final es algo ecléctico –no ya por los cambios de operador, que están bastante bien salvados- sino porque ni siquiera parece que Richardson hubiera afrontado el proyecto como uno de sus más personales (a diferencia de las citadas “Hugo” y “Django Unchained”, en las que su estilo sí es muy apreciable). En cualquier caso, junto con la sobriedad del trabajo de cámara y la perfección de los efectos visuales a cargo de Scott Farrar, “World War Z” sí es una película vistosa, con una excelente calidad de imagen –muy fílmica, aunque más limpia que un 35mm- que cumple sobradamente con los requerimientos que conlleva un producto de éstas características, aunque sin una gran brillantez o inspiración en particular.

Título en España: Guerra Mundial Z
Año de Producción: 2013
Director: Marc Forster
Director de Fotografía: Ben Seresin [ASC, BSC] (y Robert Richardson, ASC, sin acreditar)
Ópticas: Panavision Primo y Panavision Ultra Speed MKII
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ArriRaw, 2.8K), 2.4:1
Otros: fotografía adicional de Newton Thomas Sigel, ASC

Vista en DCP 2D

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2013.