Straw Dogs

Polémica y perturbadora adaptación de una novela de Gordon Williams, con guión del realizador Sam Peckinpah y David Zelag Goodman (“Farewell My Lovely”), que tiene como protagonista a un joven matrimonio (un matemático americano, Dustin Hoffman y su atractiva esposa, Susan George) que va a vivir durante una temporada al pueblo inglés del que ella es originaria. Una vez allí, los recelos de los habitantes del pueblo hacia el americano, las antiguas historias de la esposa con los hombres del lugar y, también, la provocación de ésta, forman una espiral de acontecimientos que acaban degenerando un violentísimo desenlace. A pesar de las acusaciones de misoginia que recibió, sin lugar a dudas “Straw Dogs” es una de las obras cumbre del norteamericano Sam Peckinpah, que narra con inusual precisión todos los hechos que desembocan en el final del film y se maneja con maestría durante el tercio final del mismo, cuando el tranquilo protagonista interpretado por Hoffman decide poner fin a los juegos de su esposa y los pueblerinos.

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El director de fotografía fue John Coquillon [BSC]. Nacido en Holanda, su carrera se desarrolló principalmente en Inglaterra, país en el que, como muchos otros operadores de renombre, se formó en el campo del documental y de los anuncios publicitarios. Alternó su carrera entre proyectos televisivos y películas y, desde luego, si su nombre es hoy en día recordado ello se debe a que después de “Straw Dogs” se convirtió en un habitual de Peckinpah, que hasta su muerte hizo de él su operador predilecto con títulos como “Pat Garrett & Billy The Kid” (1973), “The Cross of Iron” (1977) o “The Osterman Weekend” (1983). Fuera de su asociación con el realizador de “Ride The High Country” su labor se desempeñó en productos más bien de segunda categoría, aunque uno de ellos es la famosa cinta de terror “The Changeling” (Peter Medak, 1980), protagonizada por George C. Scott.

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Peckinpah era un hombre que en los EEUU había trabajado normalmente con operadores clásicos como Lucien Ballard, Sam Leavitt o William H. Clothier, por lo que el estilo de Coquillon debía de resultarle en un principio algo chocante. No es que su nuevo operador fuera un innovador de la talla de David Watkin, precisamente, pero con respecto a los estándares norteamericanos de la época su intento de justificación de fuentes lumínicas (en las ventanas, en casi todos los interiores diurnos) o el uso parcial de luz rebotada también en las escenas nocturnas sí marcaba un paso importante con respecto a los anteriores trabajos de Peckinpah. Por supuesto, Coquillon continúa utilizando altos niveles de iluminación y un aproximamiento demasiado teatral como para ser considerado naturalista, pero sin duda, el suyo era un estilo que, partiendo de los clásicos, había sido permeable a las nuevas tendencias francesas e italianas de los años sesenta, que habían llegado muy poco después al Reino Unido.

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Dentro de un trabajo que por otro lado es bastante estándar y que tampoco contiene un uso demasiado especial de la luz en los exteriores –en los que se aprecia el esfuerzo de intentar igualar tomas de una misma escena rodadas a diferentes horas del día, o luz de arcos como relleno en los exteriores soleados-, lo mejor sin duda es la climática recta final, con esos exteriores nebulosos en los que tan bien funciona la luz dura procedente de las ventanas de la casa de Hoffman. Y por supuesto, si hay algo brillante, dentro de un trabajo que destaca más por su texto y la garra con que está dirigido que por la cámara o la luz propiamente dichas, son las breves tomas que inserta Peckinpah a cámara lenta resaltando los instantes de mayor violencia, a través de un brillante montaje entre cuyos firmantes se encontraba ya el futuro realizador Roger Spottiswoode (“Terror Train”, “Under Fire”).

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Como Stanley Kubrick en “A Clockwork Orange” o Ken Russell en “The Devils”, también en 1971 y también desde Inglaterra Sam Peckinpah escandalizó al mundo con “Straw Dogs”. Y posiblemente, ya que su planteamiento es absolutamente directo, sin las divagaciones del film de Kubrick o el tratamiento operístico de Russell, su obra sea la que mejor haya envejecido y a día de hoy continúa siendo un retrato de una relación y un choque cultural tan poderoso como el día de su estreno y, junto con “The Wild Bunch”, la obra maestra de su realizador.

Título en España: Perros de Paja
Año de Producción: 1971
Director: Sam Peckinpah
Director de Fotografía: John Coquillon, BSC
Ópticas: Cooke Speed Panchro
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1

Vista en HDTV

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