Silver Streak

Comedia inspirada –de forma evidente- en el clásico de Alfred Hitchcock “North by Northwest” (1959), en la que, como en aquélla, un hombre corriente (Gene Wilder) se ve envuelto en una trama detectivesca, tras haber conocido a una mujer (Jill Clayburgh) en un tren que cubre la ruta entre Los Ángeles y Chicago. El guión de Colin Higgins (“Harold and Maude”) propone numerosos giros y situaciones divertidas en las que Wilder, en la cumbre de su carrera, da lo mejor de sí mismo, aunque el conjunto, en manos de un realizador como Arthur Hiller (“Lover Story”) no pase de discreto. Ned Beatty, Richard Pryor –iniciando aquí su prolífica relación profesional con Wilder-, Ray Walston, Clifton James, Scatman Crothers, Richard Kiel y Patrick McGoohan, como el villano de la función, completan el reparto de una película a la que el paso del tiempo no le ha sentado demasiado bien.

El director de fotografía fue David M. Walsh [ASC], un operador que desarrolló su carrera desde 1970 hasta comienzos de la década de 1990, aunque sus trabajos más interesantes, sin lugar a dudas, se encuentran en sus primeros años de profesión: “Monte Walsh” (1970), debut de William A. Fraker en la dirección, con el que Walsh también dio el salto al puesto de director de fotografía puesto que, hasta ese momento, era el operador de cámara de Fraker; “I Walk The Line”, para John Frankenheimer, “Everything You Always Wanted to Know About Sex” y “Sleeper”, para Woody Allen, “Murder by Death”, para Robert Moore, “Rollercoaster”, de James Goldstone o “The Goodbye Girl”, para Herbert Ross son algunos ejemplos de títulos populares en los que trabajó en esta época, aunque su carrera fue diluyéndose hacia productos de un interés mucho más limitado hasta que se retiró del mundo del cine.

La imagen de “Silver Streak” es muy típica del cine de los años 70 e, incluso en muchas facetas, muestra la enorme influencia de su mentor William Fraker sobre Walsh, especialmente en el uso de leves filtros difusores (posiblemente la misma combinación que usaba Fraker, con filtros de niebla y difusión Mitchell), algo evidente en los exteriores, así como un trabajo lumínico que, más que tratar de imponerse a la historia, parece que trata de resolver cada situación que se va planteando de la manera más sencilla, incluyendo numerosas retroproyecciones para cada una de las secuencias que tienen lugar en los interiores del tren.

Por ello, la película tiene un estilo híbrido entre el aspecto del cine en color de los años 60, puesto que no son pocas las escenas resueltas a través de luces duras y dirigidas hacia los actores, con altos niveles de luz, y las nuevas tendencias que desde principios de la década de los 70 habían llegado a Hollywood, con algunos exteriores haciendo uso de la luz disponible o interiores con luz rebotada/difusa o incluso fuentes integradas en los decorados, además de revelado forzado para el material interior o nocturno. Todo ello, como decíamos, muy mezclado a lo largo de la proyección, sin que la estética resulte atractiva o, más allá de su funcionalidad, ayude especialmente a la narrativa.

Título en España: El Expreso de Chicago
Año de Producción: 1976
Director: Arthur Hiller
Director de Fotografía: David M. Walsh, ASC
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: Fotografía de segunda unidad de Ralph Woolsey, ASC

Vista en HDTV

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2012.