Rules Don’t Apply

Extraño proyecto de Warren Beatty, escrito, producido y dirigido por el actor, quien además se reservó para sí mismo el papel quizá más importante del film, el del excéntrico millonario Howard Hughes (ya interpretado, por ejemplo, por Leonardo Di Caprio en “The Aviator” (Martin Scorsese, 2004). En esta ocasión, sin embargo, el de Hughes no es el rol principal, sino que actúa como una especie de demiurgo que rige los destinos de los dos protagonista: un joven que llega a Los Ángeles como uno de los chóferes (Alden Ehrenreich) que Hughes pone a disposición de sus aspirantes a actrices, que rápidamente se convierte en alguien muy próximo a su pasajera habitual (Lily Collins). Las vidas de ambos cambiarán radicalmente cuando se aproximan a Hughes, un extraño y huidizo personaje que no quiere interactuar con nadie. El film es extraño en todos los aspectos: porque supone la vuelta a la dirección de Beatty después de casi 20 años; también, porque es la primera vez que se pone delante de las cámaras desde “Town & Country” (2002) y, sobre todo, porque además de reunir un importante elenco incluso para meros “cameos” (desde su esposa Annette Bening a Ed Harris, pasando por Matthew Broderick, Oliver Platt, Candice Bergen, Martin Sheen, Paul Schneider o Alec Baldwin), “Rules Don’t Apply” es un film fallido y sin una estructura narrativa demasiado clara, pero con cierto interés en tanto que supone una obra absolutamente clásica y contracorriente.

El director de fotografía es el norteamericano Caleb Deschanel [ASC], una elección muy lógica por parte de Warren Beatty a estas alturas, ya que su director de fotografía habitual, el italiano Vittorio Storaro, que solo parece haber recuperado el ansia de rodar en los dos o tres últimos años, seguramente no estuviera dispuesto a trabajar bajo los perfeccionistas métodos de Beatty, quien como director es famoso por sus continuas repeticiones de tomas hasta alcanzar su total satisfacción. Y decimos que Deschanel, muy veterano, era la elección lógica porque representa mejor que nadie en la actualidad esa tradición cinematográfica que siempre tuvo Beatty en los directores de fotografía de sus films como actor o como realizador: Vilmos Zsigmond, Gordon Willis, Laszlo Kovacs o William A. Fraker, además del propio Storaro, para el que hizo tomas adicionales en “Apocalypse Now”. Además, Deschanel era una elección lógica para Beatty por su relación profesional con Robert Towne, el amigo-enemigo íntimo de Beatty, para el que el seis veces nominado al Oscar (por “The Right Stuff”, “The Natural”, “Fly Away Home”, “The Patriot”, “The Passion of the Christ” y “Never Look Away”, repartidas en cuatro décadas) rodó “Ask the Dust” (2006).

La fotografía de “Rules Don’t Apply”, un relato ambientado entre 1958 y 1964, rodado principalmente en localizaciones en Los Ángeles y alrededores, conecta claramente con la de dos títulos: por un lado, la mejor obra de Caleb Deschanel, “The Natural” (1984) y, por otro, con la de “Bugsy” (1991), protagonizada por Beatty. Curiosamente ambos films fueron dirigidos por Barry Levinson, pero el segundo de ellos fue fotografiado –de forma memorable- por Allen Daviau [ASC]. Enlaza con “The Natural” por esa visión romántica y embellecida de un pasado reciente de los EEUU, rodada por Deschanel en un estilo que cogía lo mejor de Gordon Willis y del propio Vittorio Storaro, mientras que de “Bugsy” toma Deschanel la forma de fotografiar a Warren Beatty, quien rozando los 80 años de edad en el momento del rodaje principal del film (2014), parece ser que todavía siente la necesidad de lucir lo mejor posible en pantalla. ¿Y qué hace Deschanel aquí? Pues lo mismo o algo muy parecido a lo que hacía Daviau en aquél film: emplear una luz puntual, dura y dirigida, contra el actor, intentando de esta forma que en su rostro exista el menor contraste posible en cada situación.

Deschanel, que en este aspecto parece bastante encorsetado por Beatty, hace todo lo posible por integrar la luz de Beatty en el film. Para ello a veces fotografía a su personaje de Howard Hughes entre sombras, algo más o menos justificado en el estilo de la película, mientras que en otras ocasiones, lo que hace es aplicar también luz dura sobre el actor que comparte escenas que Beatty, de manera que el estilo parezca algo menos caprichoso de lo que es realmente, siguiendo una filosofía algo similar al empleo de la difusión en las películas clásicas en blanco y negro (en las que se fotografiaba a la estrella femenina con filtros difusores muy densos y, muchas veces, para evitar saltos de continuidad, se aplicaba el mismo efecto sobre el protagonista masculino, al que realmente no se pretendía embellecer). Cierto es que Deschanel se muestra aquí algo más clásico que de costumbre, ya que además de la luz dura, el director de fotografía también emplea algo de contraluz sobre los personajes, tratando quizá de dotar de glamour a la historia trasladada a la pantalla, algo a lo que también colaboran los diseños de un equipo de primera, con Jeannine Oppewall (“L.A. Confidential”, “Catch Me if You Can”) en decorados y Albert Wolsky en vestuario.

Sin embargo, bien fuera por motivos presupuestarios, o derivados del presupuesto (Beatty es, como decíamos, un fanático de repetir tomas y de quemar negativo en la era analógica), o por gusto, los cineastas recurrieron a la adquisición digital en HD en lugar de al celuloide, lo cual, al menos a juicio de quien escribe estas líneas, supone un menoscabo en un film como este, con su ambientación y evocación de época. Deschanel, para compensar, emplea filtraje en cámara tipo Classic Soft y ópticas vintage de Panavision (los Super Speed Zeiss y los Ultra Speed MKII), pero aún así el film es demasiado nítido y tiene una apariencia demasiado detallada como para resultar totalmente creíble en cuanto a su ambientación, recordando a veces en demasía al aspecto de las producciones televisivas “high-end” que hoy en día nos estamos acostumbrando a ver. Solo algunas transiciones que parecen metraje de época (bien porque lo son, o porque están creadas a propósito) y las retroproyecciones en los coches tienen ese verdadero sabor añejo del celuloide, el cual tan bien le habría ido a este proyecto. Aunque Deschanel únicamente sea él mismo por completo en el segmento final, con esos atardeceres infinitos en Acapulco, lo cierto es que su oficio eleva notablemente el conjunto, y todo ello a pesar que la proyección deja entrever lo mucho que estaba condicionado por las decisiones o exigencias de Warren Beatty como principal creador del film.

Título en España: La Excepción a la Regla
Año de Producción: 2016
Director: Warren Beatty
Director de Fotografía: Caleb Deschanel, ASC
Ópticas: Panavision Super Speed & Ultra Speed MK2
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ARRIRAW 2.8K), 1.85:1

Vista en HDTV

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