Mr. Turner

Biopic que cubre los últimos veinticinco años de la vida de J.M.W. Turner (1775-1851), el famoso pintor británico de paisajes, escrito y dirigido por Mike Leigh (“Secrets & Lies”, “Topsy Turvy”). Timothy Spall interpreta a Turner, un hombre que hizo mucha fortuna en vida, pero que también poseía un carácter excéntrico que se fue agravando a medida que envejecía. La película se centra en su personalidad, pero también es muy interesante como también narra la evolución artística del pintor, con una última etapa más experimental y abstracta, que en su momento no obtuvo la acogida de sus obras previas. Leigh, muy bien apoyado por su elenco de actores ingleses y una notable reconstrucción de época, consigue una película muy interesante, que eso sí, resulta algo lastrada por su estirado metraje, muy cercano a las dos horas y media de proyección.

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El director de fotografía es Dick Pope [BSC], un hombre formado en el mundo del documental y que dio el salto al cine a finales de la década de los 80. Obtuvo sendas nominaciones por parte de la Academia de Hollywood y la American Society of Cinematographers (ASC) por su trabajo en “The Illusionist” (Neil Burger, 2006), en la que imitaba los efectos de la fotografía “autochromes” con un refinado uso –entonces novedoso- del Digital Intermediate y una cuidada labor durante el rodaje. Ni siquiera después de este notable éxito personal Pope ha abandonado su filosofía de trabajo y prefiere seguir siendo fiel a Mike Leigh, cuyo nombre se asocia siempre al de este director de fotografía, ya que han rodado hasta la fecha diez largometrajes juntos, es decir, todos los que el autor de “Vera Drake” ha filmado desde 1990. Su estilo normalmente se caracteriza por su sencillez y naturalismo de sus planteamientos, en la misma línea de la escuela británica en la que se enmarca a gente como John Alcott, David Watkin o incluso Roger Deakins.

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A pesar de que se trata de un trabajo de época, “Mr. Turner” está rodada digitalmente con la Arri Alexa, empleando el formato ArriRaw para maximizar la resolución y la flexibilidad en post-producción. Ello en cierto modo es indicativo de lo marginal que resulta el celuloide en estos tiempos, así como también, por otra parte, lo de lo bien que rinde la cámara de Arri, ya que una vez comienza la proyección tampoco se echa demasiado en falta al soporte tradicional. Uno de los habituales problemas de los formatos digitales suele ser que ofrecen imágenes excesivamente nítidas cuando se combinan con ópticas modernas, pero en este caso Pope contrarrestra la potencial dureza digital utilizando ópticas Cooke Speed Panchro (S2/S3), diseñadas hace más de 70 años, reconstruidas y remontadas para su uso con cámaras y mandos de foco modernos. Para las focales más angulares, Pope empleó además la moderna serie S4. Aún así, la imagen de “Mr. Turner” es muy nítida, solo que algo menos que si se hubiera rodado íntegramente con ópticas actuales. Los Speed Panchro, en cierto modo, se comportan como si tuvieran integrados un filtro 1/8 Black Pro-Mist o similar; es decir, crean un ligero halo en torno a las altas luces, así como sobre todo, proporcionan un contraste más reducido y negros menos profundos, ya que son más tendentes al velado de la imagen cuando fotografían fuentes de luz integradas en el plano, en este caso, por ejemplo, grandes ventanales de las estancias. Abiertas completamente de diafragma, las Speed Panchro son también muy suaves y muestran muchas aberraciones cromáticas, pero Pope emplea aquí un generoso T/3.5 que extrae muy buena calidad de las mismas, a pesar que su punto óptimo sea cercano al T/5.6.

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Como en “Barry Lyndon” (Stanley Kubrick, 1975), aquí existe un renuncia al rodaje en estudio, favoreciendo por completo las localizaciones reales, con la lógica adaptación de las mismas tanto para que recuperen su aspecto de época, como para llevar a cabo un rodaje cinematográfico. Puede que ello resulte más barato para la producción, pero desde luego, supone una pesadilla logística para el director de fotografía, que en este caso tuvo que ingeniárselas para hacer llegar la luz al interior de sus localizaciones. Y no se trata de una luz cualquiera, sino que tenía que ser una luz muy especial; la pintura de Turner se caracteriza por su aspecto cálido y la poca definición de sus pinceladas, en un estilo que precede claramente al impresionismo y al romanticismo pictórico. De ahí que Pope y Leigh, que por otra parte renunciar a recrear en pantalla cuadros específicos del autor, decidieran que la película debía tener un aspecto cálido, algo dorado y generalmente suave, para introducir al espectador en el mundo y visión del pintor.

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Así pues, una de las medidas de Pope fue que la casa de éste tuviera instalado cristal con “Full CTO”. Y en función de las escenas, uno o dos HMIs de 9KW de potencia, a través de seda y otras veces (las menos) con uno de los dos aparatos directos, crea la fuente de luz de ventana que entra en la casa, con algo de humo en el interior para reducir el contraste, crear ambiente y permitir que se vieran las sombras. Esta variedad de texturas de la luz, obtenida empleando dobles sedas, simples, cuartos, etc. así como diferentes temperaturas de color para la luz solar hacen que la película tenga un aspecto muy rico, cálido en las altas luces, ligerísimamente azulado en las sombras, sin que en ningún momento se tenga la sensación que se percibe en otros films que hacen un uso extraordinario de un tipo de luz concreto, pero que a base de repetirlo escenas tras escena, terminan aburriendo en lo visual. En las localizaciones más grandes, Pope también utiliza Maxi-Brutos, unidades de 9 ó 12 luces de tungsteno, o incluso recurre al Wendy Light ocasionalmente. Por lo tanto, hay poco hueco en este film para aparatos de luz pequeños, a los que Pope recurre solo eventualmente, como por ejemplo, para modelar a sus personajes cerca de las ventanas. En general, el operador se muestra tan valiente que es capaz de recrear el sol en pantalla introduciendo el propio aparato (un HMI 18KW) en la escena en que Turner pinta acompañado de dos mujeres.

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También hay lugar para las escenas nocturnas con bajos niveles de luz, que en la época anterior a la luz eléctrica, forzosamente tenían que desarrollarse bajo la luz de vela. No intentan ni Pope ni Leigh imitar a “Barry Lyndon” en este aspecto, y sus escenas con este tipo de luz lucen bien, aunque con una luz muy suave y de baja intensidad que aparenta estar creada con iluminación cinematográfica. No obstante, en una escena muy concreta, iluminada con una luz de base azulada de muy baja intensidad, Pope se luce cuando entra un personaje con un farolillo único, que es el que ilumina la escena con un estremecedor realismo. La cámara de Pope, operada por el mismo, ejecuta buenas composiciones de imagen, pero además de la típica fotografía “tableau” que se asocia a este tipo de films (con focales normalmente entre en 32, 40 y 50mm) existe un mayor movimiento del que cabría esperar, así como Steadicam, aunque para el que suscribe estas líneas el formato panorámico del que hace gala la película puede que no fuera el más adecuado para la misma, teniendo en cuenta además que gran parte de la obra de Turner presenta un aspecto más cuadrado, o menos rectangular, aunque ello es más un tema de concepto personal, ya que la película no sufre en absoluto en este aspecto.

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Teniendo en cuenta además que Pope se luce en los exteriores del film, que también poseen la misma cualidad cálida que los interiores, con algunos soles en pantalla que lucen magníficos (atención al momento en que Turner sale del edificio en el que alquila la habitación con vistas al mar, la cámara panea y el sol entra en plano en un magnífico atardecer) y que el operador, en un exceso de modestia, achaca a que tuvieron muy buena suerte durante este rodaje con el normalmente inestable e impredecible clima británico. Los resultados del conjunto son espléndidos, especialmente por la delicadeza y variedad de texturas que ofrece la luz diurna de Pope en sus interiores, que refleja a la perfección la magia que en cierto modo es la luz para un pintor y la misma se traslada hasta el espectador como si se tratara de un personaje más del film, de modo que sin ningún género de dudas se puede hablar de un triunfo rotundo de Mike Leigh y Dick Pope, así como de uno de los mejores trabajos a nivel visual de la temporada.

Título en España: Mr. Turner
Año de Producción: 2014
Director: Mike Leigh
Director de Fotografía: Dick Pope, BSC
Ópticas: Cooke Speed Panchro (S2/S3), Cooke S4
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (Arriraw, 2.8K), 2.4:1
Premios: American Society of Cinematographers (nom), BAFTA (nom), Oscar (nom)

Vista en DCP

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2015.