Drive

Adaptación de un libro de James Sallis, que tiene como protagonista a un empleado de un taller de reparación de vehículos (Ryan Gosling), cuyas habilidades al volante le permiten realizar también otro tipo de trabajos: el de conductor especialista para rodajes cinematográficos, así como al servicio de atracadores, a los que espera y ayuda a huir en sus golpes. A través de su vecina (Carey Mulligan), cuyo marido acaba de salir de prisión, se ve envuelto en una peligrosa operación con unos mafiosos (Albert Brooks y Ron Perlman) que desencadena una espiral de violencia. El debut americano del cineasta danés Nicolas Winding Refn, premiado como mejor director en el festival de cine de Cannes, es un thriller violento, de desarrollo y situaciones en ocasiones extrañas, con ocasionales arranques líricos y un notable uso de la banda sonora y canciones escogidas para la ocasión, lo que lo convierte en una propuesta que dificilmente deja indiferente a pesar de su irregularidad y alternancia de instantes brillantes con otros ridículos. Cintas como “Per un Pugno Di Dolari” (Sergio Leone, 1964), “Le Samurái” (Jean-Pierre Melville, 1967) o “The Driver” (Walter Hill, 1978) también son una más que evidente inspiración, tanto a nivel temático, como argumental o incluso en el retrato del personaje protagonista, muy bien encarnado por Ryan Gosling.

El director de fotografía Newton Thomas Sigel [ASC], muchas veces asociado a un cine muy comercial, generalmente de la mano de Bryan Singer (“X-Men”, “Superman Returns”), aunque en sus inicios estuvo ligado a operadores como Haskell Wexler y Robert Richardson, ha sido el encargado de rodar el film, con localizaciones en el downtown de Los Ángeles y sus alrededores y realiza aquí uno de sus mejores trabajos. Por supuesto, la imagen de “Drive” destaca por el rodaje con la cámara Alexa de Arri, con su imagen de calidad equivalente al formato de 35mm, una amplia latitud de exposición y –al menos en proyección digital- ruido prácticamente inexistente, ni siquiera cuando Sigel la fuerza a 1600 ASA en sus exteriores nocturnos.

Precisamente son éstos el punto fuerte de su trabajo, puesto que en combinación con las ópticas Zeiss Master Primes, la extraordinaria sensibilidad de la Alexa permite a Sigel captar imágenes de gran calidad, contraste y luminosidad sólo con las luces de la propia ciudad, tanto en las tomas generales aéreas, como en los numerosísimos planos que muestran a Ryan Gosling conduciendo (iluminado por LEDs), o también cuando los personajes salen de los coches y se sitúan bajo fuentes de vapor de mercurio, con un extraordinario realismo. Lógicamente, tanto la localización como el rodaje digital recuerdan inmediatamente a “Collateral” (Michael Mann, 2004), aunque el aproximamiento en aquélla era más crudo, tenía más aspecto de vídeo, debido a la utilización del obturador abierto en múltiples ocasiones, así como un ruido mucho mayor y un contraste y color mucho más pobres, debido a la inferioridad de las cámaras Sony F-900 y Thomson Viper Filmstream con respecto a la Alexa.

Los exteriores diurnos, e incluso los interiores en general, en relación al trabajo en los exteriores nocturnos, lucen mucho más convencionales, con total seguridad, tal y como lo habrían hecho de haber sido rodados en 35mm. En los exteriores, el rodaje es bastante directo, sin que se perciba la utilización de iluminación adicional, aunque sí hay un evidente intento de evitar las horas centrales del día, cuestión importante en una ciudad tan anodina a nivel estético como Los Ángeles. Los interiores diurnos muestran un intento clarísimo de iluminar desde una única fuente, casi siempre justificada en las ventanas, aunque otras veces usan haces de luz dura, lo cual produce un fuerte contraste e imágenes bastante crudas, pero en general, incluso de noche, cuando Sigel utiliza fuentes integradas para iluminar (como por ejemplo en el pasillo del edificio de apartamentos donde vive el protagonista), el diseño de producción es tan mundano y tan poco estético –realmente, porque así lo pide la historia- que la imagen se queda a años luz del interés de sus exteriores noche.

Es decir, se trata de una fotografía que no es que no sea consistente en su propuesta, puesto que sí que lo es, sino que luce mucho más en otras partes que otras por la vistosidad de los propios escenarios, siendo quizá la escena en que más brilla el operador la que tiene lugar en la playa, por la noche, con la luz de un faro incluida, que seguramente supuso un buen problema para el montador de la película. Sin embargo, hay un elemento que resulta disonante en la propuesta: la utilización en muchos interiores de filtros Classic Soft, que generan halos en torno a las fuentes de luz (ventanas o lámparas) y reducen la nitidez y contraste de la imagen, sobre todo en comparación con los muy brillantes y luminosos exteriores noche.

La puesta en escena de Winding Refn también es destacable, porque está basada casi en exclusiva en la utilización de focales tendentes al gran angular (entre el 18 y 21mm) para una relación de aspecto de salida 2.4:1, así como en encuadres poco convencionales y una utilización de la cámara lenta que, en alguna ocasión, por ejemplo cuando se yuxtapone a alguna de las canciones de la banda sonora, es reminiscente del videoclip, pero también aporta los momentos líricos e incluso de inspiración, como un primer plano de la actriz Catherine Hendricks, sentada en la parte trasera de un Ford Mustang, mientras que por la ventana trasera se ve ralentizado el accidente de un coche, o el plano de Carey Mulligan fuera del ascensor, mientras la puerta de éste se cierra también a cámara lenta.

Por todo ello, se trata de una fotografía que le va muy bien a la historia, con momentos de enorme plasticidad, otros más mundanos, pero con una puesta en escena que, como la propia película, ciertamente es poco convencional, lo que supone una apuesta de riesgo cuyo éxito final habla mucho a favor del director y del operador. Y curiosamente, como le ocurría a Roger Deakins con “In Time”, la utilización de la Alexa –aunque sólo sea por la previsualización en el set, grabando en HDCAM-SR y no en ArriRaw- ha hecho de Newton Thomas Sigel un operador con más arrojo, capaz de subexponer y de prescindir de la luz de relleno en múltiples ocasiones, algo digno de elogio y que supone una esperanza de cara a abandonar la sobreiluminación que resta tanto interés a gran parte del cine actual.

Título en España: Drive
Año de Producción: 2011
Director: Nicolas Winding Refn
Director de Fotografía: Newton Thomas Sigel, ASC
Ópticas: Arri/Zeiss Master Prime (exteriores noche) , Cooke S4 (interiores), Angenieux Optimo (exteriores día)
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (Prores 4:4:4, 1080p), 2.4:1
Otros: 2K Digital Intermediate

Vista en DCP y Blu-ray

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2013.