Call Girl

Debut en la dirección cinematográfica de Mikael Marcimain, anteriormente realizador televisivo y de segunda unidad de la película de Tomas Alfredson “Tinker, Tailor, Soldier, Spy” (2011), que narra un caso real acaecido en Suecia en 1976, cuando se destapó una red de prostitución que no sólo facilitaba mujeres a la alta sociedad y políticos, sino también menores de edad captadas por la red en albergues e instituciones juveniles, situación que puso en peligro la estabilidad política del país ante unas próximas elecciones debido a los personajes de altas esferas que se habían hecho uso de los servicios de estas chicas. Con una esmerada reconstrucción de época y formas de thriller de una gran entidad, Marcimain narra los hechos con un gran pulso y muy buena dirección de actores, obteniendo una película muy notable que si no trasciende más quizá sea porque la sobriedad de la propuesta y su frialdad documental no permiten empatizar por completo con los personajes y la historia, aunque ello también la emparenta con los clásicos de los 70 de los que bebe sin ningún tipo de rubor.

El director de fotografía es el suizo Hoyte Van Hoytema, operador que estudió en la escuela de Lodz (Polonia) pero que posteriormente se instaló en Escandinavia, desde donde saltó a la fama junto a Tomas Alfredson y “Låt den rätte komma in/Let the Right One In” (2008), cuyo remake Hollywoodense fue rodado por otro joven talento, Greig Fraser. Posteriormente, Van Hoytema dio el salto a los EEUU de la mano de David O. Russell con “The Fighter” (2010), aunque no volvió a alcanzar su mejor nivel hasta la citada “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”, con la que obtuvo el reconocimiento de los miembros de la American Society of Cinematographers con una nominación a la mejor fotografía del año, aunque su estilo eminentemente europeo no le permitió alcanzar lo que hubiera sido también una más que justa candidatura al Oscar.

Después de “Call Girl”, ha rodado “Her” para Spike Jonze -en sustitución ni más ni menos que de Lance Acord- e “Interstellar”, a las órdenes de Christopher Nolan, ante la imposibilidad del habitual de éste, Wally Pfister, cuyo salto simultáneo salto a la dirección con “Trascendence” le impidió hacerse cargo de la película. En cualquier caso, su estilo recuerda más al del propio Acord o al recientemente fallecido Harris Savides que al contrastado y brillante estilo de Pfister, tiene un inmenso futuro por delante, especialmente si consigue que la maquinaria Hollywoodense no entierre sus magníficas formas. Van Hoytema hasta la fecha se ha caracterizado por su aproximamiento simple, natural y sencillo a sus trabajos, pero también, por ser capaz de imprimir a los mismos una fuerte personalidad. En el caso de las dos películas de Alfredson, por la utilización de grandes aperturas de diafragma y un aproximamiento voyeurístico mediante teleobjetivos, respectivamente, además de la utilización de tonos grisáceos y terrosos en todo el metraje de la segunda de ellas para transportar al espectador al Londres de comienzos de la década de los 70.

En el caso de “Call Girl”, se mantienen muchas de las constantes de “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”, como por supuesto su pretendido realismo y su atmósfera naturalista. Sin embargo, por cuestiones de diseño, es una película de un colorido muy superior en todas y cada una de sus escenas, aunque no por ello se pierde un ápice de su atmósfera de los años setenta. Pero el elemento fundamental que comparten es el uso muy frecuente de largos teleobjetivos y zooms al menos 10:1 para simular el punto de vista de alguien que observa las acciones, en un estilo y formas muy similares al de la película de Alfredson, la cual, a su vez, obviamente bebía mucho del cine conspiratorio de la época que retrataba, como por ejemplo “The Three Days of the Condor” (1975), del gran Owen Roizman.

Van Hoytema recrea cada lugar de forma muy fidedigna; las oficinas de políticos y las dependencias policiales están iluminadas haciendo uso de la luz fluorescente cenital que habría realmente en las mismas, muchas veces integrando las propias unidades en cada una de sus tomas. Los lugares más comunes están fotografiados justificando siempre la luz en las fuentes naturales de los mismos, como puedan ser las ventanas, dejando en todo momento que los personajes se muevan por las estancias sin que se tenga la constante sensación de que las luces les van siguiendo por el set. Como ya hiciera en su segunda película con Alfredson, en “Call Girl” Van Hoytema también utiliza –aunque en mayor medida- mucho humo en los interiores, a veces contando con la justificación de las fiestas que vemos en pantalla o de los numerosos personajes que aparecen fumando a lo largo de la proyección. Ello por ejemplo le emparenta con el estilo de “Carlos” (Olivier Assayas, 2010), especialmente en la forma en que el humo reduce el contraste y, unido a una ligera sobreexposición, favorece que las altas luces aparezcan quemadas en más de una ocasión.

La cámara de Marcimain rara vez permanece quieta, pues cuando no usa un zoom o un largo teleobjetivo es utilizada al hombro, para moverse entre los personajes. El estilo, por lo tanto, es muy directo y resuelve muy bien el punto de vista de un observador, dando muy bien siempre la impresión de que los personajes o están siendo vigilados o podrían estar siéndolo. Todo el conjunto es extraordinariamente sólido y está muy bien realizado, con algún ligero destello capturado por las lentes que también recuerda a los defectos que muestran las películas de la época. El único elemento disonante podría ser, por buscar alguno, la elección de rodar las escenas nocturnas a grandes aperturas de diafragma y con emulsiones de alta sensibilidad, que a pesar de mantener como el resto del film la muy granulada textura de las películas de los años 70, sí que producen una sensación de una mayor intensidad de luz que los clásicos de la época, cuyas escenas exteriores nocturnas solían estar mucho más subexpuestas. Pero en su conjunto, la fotografía de “Call Girl” desde luego que es un sólido y rotundo triunfo por parte de un extraordinario operador.

Título en España: Call Girl
Año de Producción: 2012
Director: Mikael Marcimain
Director de Fotografía: Hoyte Van Hoytema, NSC, FSF
Ópticas: Zeiss Superspeed
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Otros: 2K Digital Intermediate

Vista en Blu-ray

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2013.