Outland

Curiosa revisión del Western clásico de Fred Zinnemann “High Noon” (1952), que sustituye la ambientación en el Oeste norteamericano por una estación espacial dedicada a la minería en una de las lunas de Júpiter. Por ello, junto a su diseñador de producción habitual Philip Harrison, Peter Hyams dibuja una ambientación que más que inspirarse en “Alien” (1979), calca uno por uno prácticamente todos los elementos visuales de aquélla, con la lógica excepción de los diseños alienígenas de H.R. Giger, que no tenían cabida alguna en una historia que enfrenta al jefe de policía de la estación y al administrador de la misma cuando el primero descubre que la muerte de varios de los mineros se debe a una droga que les está siendo administrada para aumentar su rendimiento.

Después de su colaboración con David Watkin [BSC] en “Hanover Street” (1979) –que contiene uno de los trabajos más estilizados y atractivos del operador británico-, Hyams quiso obtener un mayor control sobre la imagen final de sus productos prescindiendo de un director de fotografía y efectuando él mismo las labores de éste. Pero la fuerza de los gremios cinematográficos –que exigían que uno de sus afiliados estuviera al frente de las producciones de los grandes estudios- le llevó a contratar para la labor a Stephen Goldblatt [BSC, ASC], entonces un joven director de fotografía sin apenas experiencia cinematográfica, para acallar a los sindicatos mientras el propio Hyams fotografiaba el film a su libre albedrío (Goldblatt comentaría, años después, que no supo hasta el inicio del rodaje que Hyams pretendía rodar el film él mismo, y que aunque estuvo presente a lo largo de toda la filmación ayudando en lo que pudo, el grueso de las imágenes de la película fueron ejecutadas por el propio director).

En cualquier caso, ocupase quien ocupase el puesto del director de fotografía, las imágenes de “Outland” siguen los mencionados patrones de “Alien” en el uso de múltiples y pequeñas fuentes de iluminación presentes en pantalla (generalmente fluorescentes o pequeñas lámparas integradas en los decorados), que proporcionan una luz muy suave –de alto contraste, con grandes áreas de luz y sombra- que en todo momento tiene perfectamente justificada su procedencia. Hyams también utiliza multicámaras para registrar sus acciones en el menor número posible de tomas, aunque sus objetivos se hallan más cerca de T/4 que del T/2.8 del film de Ridley Scott y cuenta por ello con una mayor profundidad de campo. Pero al contrario que en “Alien”, Hyams utiliza en menor medida luces procedentes de fuera del encuadre –excepto para rellenar de luz el rostro de Sean Connery en algunos planos-, cuando en el film de Scott el contraluz y las luces fuera de campo juegan un papel esencial a la hora de crear su desasosegante atmósfera y a la hora de crear las texturas metálicas de la nave Nostromo.

De esta forma, sus imágenes son algo menos opresivas que las de “Alien”, aunque con la conjunción de teleobjetivos, algunos filtros de bajo contraste y humo abundante en los decorados consigue crear un acabado visual de un inmenso atractivo y equivalente calidad. Por ello, lo peor sin lugar a dudas es la escasa originalidad del conjunto, ya que sus modelos argumental y visual son tan sumamente obvios que saltan inmediatamente a la mente del espectador medio. Goldblatt se resarciría a continuación con la excelente e influencial fotografía de dos obras como “The Hunger” (Tony Scott, 1983) y “The Cotton Club” (Francis Ford Coppola, 1984), mientras que Hyams pudo firmar como propios los trabajos de fotografía durante el resto de su filmografía, con la excepción de “The Star Chamber”, su siguiente película, en la que aparentemente también contrató a un operador para poder ejecutar la iluminación él mismo.

Título en España: Atmósfera cero
Año de Producción: 1981
Director: Peter Hyams
Director de Fotografía: Stephen Goldblatt, ASC, BSC
Emulsión: Kodak 5247 (125T)
Ópticas: “C-Series” de Panavision
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1

Vista en DVD

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2012.