One, Two, Three

Gloriosa adaptación cinematográfica de una obra de teatro de Ferenc Molnar, trasladada por Billy Wilder y su socio habitual en labores de escritura, I.A.L. Diamond, a Berlín nada menos que en 1961: un ejecutivo de Coca-Cola (James Cagney) ve alterada su existencia cuando la hija del presidente (Pamela Tiffin) de la compañía se instala en su casa para unas vacaciones. Todo ello se complicará en extremo cuando, a punto de recibir la visita del presidente, descubre que la chica se ha casado en secreto con un comunista (Horst Buchholz) y se ha quedado embarazada de él, ante lo cual tendrá que organizar una operación de “maquillaje” de la situación. Con un marcado sentido del humor (negro), Wilder realiza una de sus mejores obras, con un ritmo endiabladamente imposible que hace que todo el film avance a una velocidad extrema. Sin embargo, la brillante sátira sobre la situación política de Berlín (el film se rodó justo antes de la construcción del muro) condenó sin embargo a la película al fracaso en su estreno original, ya que la división de la ciudad se hizo efectiva antes del mismo y las situaciones planteadas por el film se volvieron, más que graciosas, siniestras.

El director de fotografía fue el norteamericano Daniel L. Fapp [ASC], quien en aquél mismo 1961 se alzó con el Oscar a la mejor fotografía en color por su inmejorable trabajo a las órdenes de Jerome Robbins y Robert Wise en “West Side Story”. Como era habitual en su tiempo, Fapp estuvo bajo contrato de uno de los estudios, en su caso la Paramount, hasta finales de los años 50. Curiosamente, las obras más famosas en las que participó fueron las que rodó después: “The Great Escape” (John Sturges, 1963), “The Unsinkable Molly Brown” (Charles Walters, 1964), el último film acreditado como rodado en CinemaScope, “Our Man Flint” (Daniel Mann, 1966), otro en 65mm como “Ice Station Zebra” (John Sturges, 1968) o incluso uno cargado de efectos visuales fotográficos, como “Marooned” (John Sturges, 1969), con el que se retiró del cine. A día de hoy no es uno de los operadores más recordados de su época, pero lo cierto es que Fapp dejó un gran número de imágenes imborrables en su filmografía que seguramente le hacen acreedor de una mayor fama de la que posee en la actualidad.

La fotografía de “One, Two, Three” fue nominada al Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro y, de hecho, fue la única nominación que tuvo el film. A buen seguro, la omisión de Wilder, Diamond o Cagney en los premios de aquél año es consecuencia directa de la mala taquilla de la película por las circunstancias políticas en el momento del estreno. Como el anterior film del realizador, la icónica “The Apartment” (1960), o incluso como obras posteriores como “The Fortune Cookie” (1966), “One, Two, Three” es una de las escasas películas rodadas en formato panorámico anamórfico y en blanco y negro. Y como en todos los films del director, el uso del formato, además, hace que éste no sea meramente decorativo, ya que el ancho de pantalla está aprovechado al máximo para componer planos con múltiples personajes en diferentes escalas focales y llenar siempre el encuadre de información. Además, aunque es cierto que en blanco y negro los negativos eran mucho más sensibles a la luz que en color en aquélla época, es muy meritorio por parte de Fapp que el film está rodado a aperturas de diafragma muy cerradas (T/8.0 ó T/11) incluso en interiores, por lo que hay un continuo efecto “deep focus” que es precisamente el que permite a Wilder componer en profundidad, ya que tanto el primer término como los segundos planos están razonablemente enfocados en todo momento.

Con rodaje real en Berlín y mucha fotografía en estudio con diseños de Alexander Trauner, la luz de Daniel L. Fapp es, como casi no podía ser de otra manera, muy clásica. No es dificil imaginar grandes aparatos de iluminación por todo el decorado, con sus luces incidiendo de forma directa sobre los personajes. No es una fotografía de grandes contrastes, a pesar de alguna secuencia (como la del Hotel Potemkin) tiene algunos contraluces y humo en el ambiente; es una imagen más preocupada de hacer creíbles los forillos y algunos fondos pintados necesarios para crear la sensación de que el film está rodado realmente en localizaciones, además de la misión principal de crear esa gran profundidad de campo que necesitaba Wilder para su inmersiva y enérgica puesta en escena, con múltiples personajes entrando y saliendo constantemente de las habitaciones o estancias en las que se desarrolla la acción. Hay mucha luz frontal sobre los personajes, pero insistimos, ello es lo de menos en un aspecto que, globalmente, es muy nítido, debido a que ni siquiera hay filtraje cuando la cámara se acerca a los personajes femeninos.

Los resultados son también muy buenos desde el punto de vista estético, ya que aunque el film está bastante bien iluminado, sobre todo destaca (y mucho) por su excelente puesta en escena, con un gran ojo para las composiciones (atención al plano que abre la secuencia de Horst Buchholz en el calabozo del Berlín oriental) y, más que nada, para el dominio del espacio. Siendo un film claramente encuadrado en el subgénero de la comedia “screwball”, son constantes los momentos en que los personajes entran y salen de cuadro, se van por una puerta, entran por otra… y todo ello está perfectamente ajustado y pensado en la cámara de Fapp, con estupendos encuadres que permiten todo ello siempre con un gran balance, a pesar que los movimientos de cámara son más bien escasos y muchas veces modestos. Pero como siempre decimos, Billy Wilder fue un director con un ojo excepcional para la composición de sus planos, pero por un motivo u otro (o quizá porque se interesaba aún más por sus textos y las intepretaciones de sus actores) siempre se le ha menospreciado en este apartado, cuando realmente fue uno de los grandes directores en sentido amplio, capaz de extraer lo mejor de sus intérpretes y colaboradores en todos los géneros que trabajó, que van mucho más de la “simple” comedia con la que a veces se le identifica.

Título en España: Uno, Dos, Tres
Año de Producción: 1961
Director: Billy Wilder
Director de Fotografía: Daniel L. Fapp, ASC
Ópticas: Panavision
Emulsión: Kodak Double-X 5222 (200 ASA)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Premios: Oscar a la mejor fotografía en b/n (nom)

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