Edge of Tomorrow

Adaptación de una novela de Hiroshi Sakurazaka, acerca de una invasión alienígena que tiene lugar en el centro de europa. Cuando desde Londres se prepara un contraataque, un oficial asignado a los servicios de propaganda (Tom Cruise) es enviado en primera línea de combate tras ser detenido, pero una vez entra en acción tiene lugar un suceso absolutamente extraño. Doug Liman (“The Bourne Identity”) dirige un título que contiene todos los elementos típicos de los estrenos veraniegos y gracias a su muy buen hacer detrás de las cámaras y la sorpresa inicial del planteamiento, consigue un entretenimiento muy sólido y con pretensión de perdurar en la memoria del espectador. Emily Blunt, Brendan Gleeson o Bill Paxton secundan a Cruise en pantalla en una película muy satisfactoria en términos generales, cuyo mayor problema son ciertos detalles de la historia que, una vez nos adentramos en la misma, son demasiado previsibles.

El director de fotografía es el australiano Dion Beebe [ASC, ACS], operador que posee una carrera tan variada como los propios estilos que ha ido adoptando a lo largo de la misma. Ganador del Oscar por “Memoirs of a Geisha” (Rob Marshall, 2006), saltó a la fama de la mano de este realizador, que le dio la oportunidad de fotografiar el celebrado musical “Chicago” (2002) cuando apenas era un desconocido. Su trabajo fue recompensado con una nominación al Oscar y a continuación Beebe comenzó a ser un operador muy demandado, como por ejemplo por Michael Mann, para el que terminó “Collateral” (2004) tras la marcha de Paul Cameron por diferencias creativas, así como “Miami Vice” (2006), una exploración de la HD como medio de adquisición con características propias, sin necesidad de imitar con ella al celuloide. Entre sus posteriores trabajos cinematográficos destacan “Nine” (2009), de nuevo junto a Rob Marshall, o “Gangster Squad” (Ruben Fleischer, 2013).

En el caso de “Edge of Tomorrow”, una superproducción con múltiples efectos digitales, lo que más sorprende a estas alturas es el hecho de que los cineastas hayan renunciado a la adquisición digital, de forma que la película se ha rodado en celuloide y, además, en un vistoso formato panorámico anamórfico. Resulta curioso, además, puesto que aunque esta es la primera colaboración conjunta de Beebe y Liman, sus anteriores trabajos por separado ya habían sido digitales. La puesta en escena de Liman, que además había sido su propio director de fotografía en su último film (“Fair Game”, 2010) es muy notable, pues demuestra un amplio dominio de la técnica cinematográfica con su utilización de planos estáticos, composiciones de imagen amplias, Steadicam o planos en movimiento según necesita cada momento de la historia, así como algunas resoluciones de secuencias con elementos meramente visuales que incrementan notablemente el interés.

Beebe sigue su tradición de obtener un aspecto muy bueno en términos generales, pero sin una personalidad concreta que permita identificarle. En este aspecto, la pretensión máxima parece ser que el film luzca lo mejor posible y, también, que a pesar de la utilización de cientos de efectos visuales y fondos generados por ordenador a lo largo del metraje, se mantenga cierta apariencia artesanal, de rodaje en localizaciones, con exteriores a contraluz, efectos físicos cuando es posible, etc. El trabajo con los dos actores principales, Tom Cruise y Emily Blunt, también es muy bueno, especialmente con el primero, pues aunque no es un film en el que los actores deban salir guapos, sí que consigue que luzcan bien en todo momento. En general, podría decirse que el film bebe de las tendencias actuales y ofrece una imagen muy moderna que ni siquiera escapa a algunas convenciones como los tonos “teal” en algunos interiores o exteriores nocturnos, pero con una sobriedad mayor que el tipo de productos que emplean ese estilo con fines exclusivamente esteticistas.

Beebe utiliza la luz natural de los exteriores, o simula esta en interiores, rueda con luces integradas o fluorescentes en pantalla abrazando la técnica que mejor le conviene en cada momento, lo que unido al trabajo de Liman, conforma un aspecto muy sólido, con mucho oficio, que únicamente brilla de forma muy ocasional, pero al que tampoco le hace falta más para acompañar a la historia. Y por supuesto, un detalle importante en el film (la continuidad de la luz durante la repetición de sucesiva de secuencias) está muy bien mantenido por Beebe, algo que era obligatorio y que casi se da por sentado pero que, de haber fallado, podría haber supuesto un menoscabo muy importante para la producción. Es decir, se trata de un trabajo muy solvente, que hace que el film luzca como debe hacerlo una producción de estas características y además evita que los efectos visuales se apoderen de la función y se mantenga un aspecto orgánico.

Título en España: Al Filo del Mañana
Año de Producción: 2014
Director: Doug Liman
Director de Fotografía: Dion Beebe, ASC, ACS
Ópticas: Panavision G-Series
Emulsión: Kodak 5207 (250D) & 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: Digital Intermediate

Vista en DCP

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2014.