The Fearless Vampire Killers

Primera comedia pura del director de “Rosemary’s Baby“, quien en esta ocasión recurre al mito vampírico para narrar una historia que tiene como protagonistas a un veterano profesor (Jack MacGowran) y su ayudante (el propio Polanski), los cuales, mientras se hospedan en una posada en Transilvania, presencian el secuestro de la hija del posadero (Sharon Tate) por parte de un poderoso vampiro (Ferdy Maine), de ahí que acudan al castillo de éste a fin de rescatarla. Disparatada, satírica y decididamente brillante, resulta admirable la capacidad de realizador para captar el ambiente y esencia de este tipo de películas y darle una vuelta de tuerca, obteniendo un entretenimiento quizá ligero, pero de primera categoría, con momentos absolutamente memorables, como por ejemplo todo lo que rodea a la propia escena del baile que da título a la película.

“The Fearless Vampire Killers” fue la tercera producción británica Polanski y la primera en que no utilizó al director de fotografía de las dos anteriores, el inglés Gilbert Taylor [BSC] (“Dr. Strangelove”, “Frenzy”, “Star Wars”). En su lugar, para un rodaje que además era básicamente de estudio, al contrario que los dos anteriores, fue contratado el operador Douglas Slocombe [BSC], famoso sobre todo, por su trabajo posterior en la trilogía original de “Indiana Jones”, aunque por aquélla época ya tenía a sus espaldas una carrera de más de 25 años como primer operador, con trabajos como “The Servant” (1963) o “The Blue Max” (1966), aunque lo mejor de su carrera estaría por venir, con títulos como “The Lion in Winter” (1968), “The Great Gatsby” (1974) o “Julia” (1977), que le conviertieron en uno de los directores de fotografía más prestigiosos y solicitados de su época.

Por otro lado, “The Fearless Vampire Killers” fue también la primera incursión de Roman Polanski en el uso del formato panorámico anamórfico, que posteriormente utilizara con tanto éxito en películas como “MacBeth” (1971), “Chinatown” (1974) o “Tess” (1979). Con unos estupendos decorados a cargo de Wilfred Shingleton, Douglas Slocombe lleva a cabo uno de sus típicos trabajos en color y en este formato, utilizando los altos niveles de iluminación que en él eran habituales (se había formado en una época en la que las emulsiones fotográficas eran de una sensibilidad escasa y, a medida que ésta fue incrementándose, en lugar de reducir niveles de luz, Slocombe utilizaba aperturas de diafragma más pequeñas), de modo que la película tiene un aspecto muy clásico, que huye de cualquier atisbo de naturalismo, ya que la propia historia y su enfoque son muy teatrales y que siempre muestra un enorme oficio, especialmente en el soberbio manejo de la cámara y el formato panorámico durante las secuencias del baile, en el que los grandes niveles de iluminación permiten realizar una planificación y coreografías en las que los segundos planos adquieren una gran importancia, al tiempo que se obtiene un estupendo aprovechamiento de los decorados.

Quizá el elemento más flojo de la propuesta, a nivel visual, sea la integración de la fotografía de segunda unidad, rodada en localizaciones en noche americana, con el metraje de la primera, bien sea como tomas aisladas, o mediante retroproyecciones con los actores en primer término, puesto que la integración de las mismas nunca llega a ser lo suficientemente coherente con el material de la primera unidad de Polanski y Slocombe ni el efecto nocturno que pretenden transmitir está especialmente logrado.

Título en España: El Baile de los Vampiros
Año de Producción: 1967
Director: Roman Polanski
Director de Fotografía: Douglas Slocombe, BSC
Emulsión: Kodak 5251 (50T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.35:1

Vista en HDTV

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