Halloween II

Continuación directa del film original de John Carpenter, que comienza justo donde terminaba la primera película, durante la misma noche de Halloween, mientras el personaje de Jamie Lee Curtis es trasladado al hospital para recibir tratamiento y el doctor Loomis (Donald Pleasence) continúa buscando al asesino fugado, Michael Myers. Carpenter declinó la oferta de dirigir la secuela, limitando sus funciones a la de co-escribir y co-producir el film –tareas que al parecer realizó algo a disgusto-, por lo que la dirección fue encomendada al debutante Rick Rosenthal, que se limitó a imitarle, aunque los resultados finales –dignos para el género- convencieron tan poco a los productores que Carpenter se vio obligado a rodar algunas escenas adicionales, que por lo visto incluían mucha más violencia que el montaje original del director.

A pesar de la renuncia de Carpenter, el operador de “Halloween” y habitual del realizador por aquélla época, Dean Cundey [ASC], sí que retomó sus labores en este film, rodado el mismo año que uno de los clásicos de su colaboración, “Escape from New York”. En aquélla época, Cundey era un joven director de fotografía con muchos créditos de películas de bajo coste a sus espaldas, de modo que se manejaba muy bien con presupuestos reducidos, lo que pronto le sirvió para establecer una carrera muy firme en Hollywood, especialmente junto a Robert Zemeckis (para el que rodó consecutivamente “Romancing The Stone”, las tres entregas de “Back to the Future”, “Death Becomes Her” y su nominación al Oscar, “Who Framed Roger Rabbit?”), antes de trabajar en dos ocasiones con Steven Spielberg (“Hook” y “Jurassic Park”) y realizar “Apollo XIII” (1995) para Ron Howard, tras la cual, misteriosamente puesto que ha seguido en activo, el nivel de las producciones, equipo técnico y artístico de las películas en las que ha participado cayó vertiginosamente, a pesar de ser uno de los operadores de cine comercial más reputados a nivel técnico en el período que va desde su debut con Carpenter a su trabajo para Howard.

Al igual que Rosenthal se dedicó a imitar a Carpenter pero sin la originalidad del trabajo de éste, Cundey también se vio obligado no ya a imitarse así mismo, sino a volver a algunas de las localizaciones de la primera película en lo que en la ficción se supone que es un lapso de pocas horas o minutos, de modo que repitió su esquema de utilizar grandes fuentes de iluminación azuladas en los exteriores, para proyectarlas a través de hojas y ramas de árboles sobre las fachadas blancas de las viviendas unifamiliares en las que transcurre parte de la historia, mezclándolas con fuentes integradas en los decorados interiores que proporcionan una luz mucho más cálida. Sin embargo, la segunda parte de la acción transcurre en un hospital, de modo que entra en juego algo de luz fluorescente y sobre todo, fuentes cenitales integradas en los decorados simulando los efectos de este tipo de luz. Pero como este efecto hubiera quedado demasiado plano, Cundey ha de inventarse un montón de contraluces, luces de perfil o de contorno, que le funcionan bastante bien a través de los pasillos, puertas entreabiertas, etc., especialmente cuando la cámara se encuentra en el interior de estancias en penumbra.

El estilo de Cundey, especialmente para los estándares actuales, es bastante arriesgado e incluye un buen número de secuencias en las que la oscuridad se adueña de la pantalla, especialmente en los exteriores nocturnos, antes que las nuevas emulsiones de comienzos de los años 80 permitieran fotografiar noches mucho más luminosas. Hay que indicar que si bien el presupuesto de la primera película apenas alcanzó los 320 mil dólares –y se dice que Carpenter decidió emplear la mitad del dinero en los caros equipos y lentes Panavision-, la secuela costó casi 2,5 millones, de modo que es muy probable que Cundey pudiera optar no sólo a la serie “C”, sino también a las lentes High-Speed del formato anamórfico, cuyas mayores aperturas de diafragma (en torno a T/1.4) posibilitaban reducir los niveles de luz a costa de sacrificar profundidad de campo, aunque en cualquier caso, el mayor presupuesto –que incluye un uso más extendido de la Panaglide- tampoco repercute en que la película luzca mucho más cara que su antecesora.

Rick Rosenthal, por su parte, poco o nada aporta, aunque lo mejor que se puede decir de su trabajo de imitación de Carpenter –según él, para dar continuidad a ambos films- es que no resulta molesto, puesto que mantiene el uso de focales angulares –e incluso incluye una lente de aproximación partida- al tiempo que potencia las tomas de la Panaglide operada por Ray Stella –en las que por cierto, incluye mucho más a Michael Myers, restando así la subjetividad de estos momentos- y un buen número de buenas composiciones de imagen haciendo uso del ancho de la pantalla panorámica, diferenciándose así del enorme número de imitaciones de “Halloween” que no podían permitirse ese lujo. Por supuesto, no hay un solo destello de la clase y el suspense de la primera película y todo es mucho más obvio y vulgar en “Halloween II”, pero al menos Dean Cundey hizo que todo luciera casi tan bien como la primera vez.

Título en España: Sanguinario
Año de Producción: 1981
Director: Rick Rosenthal
Director de Fotografía: Dean Cundey, ASC
Emulsión: Kodak 5247 (125T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1

Vista en Blu-ray

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2013.