Annie Hall

Arquetipo del cine de Allen, ambientado en la ciudad de Nueva York y a medio camino entre el drama y la comedia, que tiene como protagonista a un cómico neurótico (el propio Allen) que analiza por qué fracasó su relación con una mujer también neurótica (Diane Keaton). La narración, que incluye al personaje principal dirigéndose al espectador, o incluso animación, fue muy exitosa y, de hecho, “Annie Hall” es la película que permitió a Allen consagrarse como un cineasta “serio”, reconocimiento por parte de la Academia de Hollywood incluido, capaz de ir más allá de las alocadas comedias con las que se dio a conocer. 

Asimismo, “Annie Hall” fue el Inicio de la fructífera colaboración entre el director de fotografía Gordon Willis [ASC] (“The Godfather”) y Allen. Dado que se trata de una comedia dramática y no de un drama al estilo de los de Coppola o de los thriller de Alan J. Pakula que Willis también había rodado (“Klute”, “The Parallax View”, “All The President’s Men”), el operador se aleja algo de su habitual estilo en el que los interiores son tremendamente oscuros y es dificil discernir que es lo que está ocurriendo y lo cambia por un estilo que aún resultando minimalista es algo más alegre y animado; aunque continuamente basa su iluminación en las lámparas o pequeñas luces presentes en el decorado, en esta ocasión casi siempre introduce una luz cenital o rebotada, aumentando notablemente los niveles lumínicos y, pese a que algunas escenas continúan estando subexpuestas, no llega a caer nunca en los niveles que le llevaron a ser conocido como “el príncipe de las oscuridad”.

Sin embargo, puede que en este trabajo, en el que su relación aún estaba comenzando, más que por su iluminación, puede que Willis destaque más por su conciso trabajo de cámara, que supone una notabilísima mejoría con respecto al de las anteriores películas de Allen como realizador y que, como es habitual en el operador neoyorquino, raramente se mueve si no es para crear determinadas sensaciones en el espectador mediante el lenguaje fílmico (como cuando realiza giros de 180 grados durante las discusiones de pareja). Esa falta de movimiento se ve compensada asimismo por composiciones estáticas en las que cada personaje –y hasta cuatro, cinco o seis- aparece perfectamente situado en su marca sin que lleguen a solaparse, otorgando así una gran elegancia y serenidad a la puesta en escena que complementa a la perfección el trabajo de Allen como actor y como director de actores, ya que la cámara nunca ha sido su fuerte.

Aunque no es su mejor trabajo conjunto –puesto que queda reservado a sus posteriores colaboraciones en blanco y negro, o a la brutal “Interiors”- , lo mejor de “Annie Hall”, por tanto, es lo mucho que se percibe la influencia de Willis, de cuyo trabajo destaca también el uso esporádico de fluorescentes de tono verdoso y de una ligera difusión en las escenas que tienen lugar en la soleada California, para introducir un ligero matiz con respecto a las principales localizaciones neoyorquinas.

Título en España: Annie Hall
Año de Producción: 1977
Director: Woody Allen
Director de Fotografía: Gordon Willis, ASC
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1

Vista en DVD

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2012.