Passion

Remake de la película de Alain Corneau “Crime D’Amour” (2010), en el que la historia gira en torno a la rivalidad entre una ejecutiva sin escrúpulos (Rachel McAdams) y su asistente (Noomi Rapace), a raíz de un éxito profesional de la segunda de ellas que la jefa se adjudica sin miramientos. Ello da pie al veterano Brian de Palma para volver a realizar un ejercicio de estilo en la línea de “Obsession”, “Dressed To Kill” o “Body Double”, en el que vuelve a introducir elementos habituales en su cine como la fuerte carga sexual, los sueños, la confusión de éstos con la realidad o un montón de giros y sorpresas. Sin embargo, comenzando por su propio guión, De Palma se muestra en una forma pésima, por lo que ni es capaz de obtener un buen partido de sus colaboradores (incluyendo el retorno del músico Pino Donaggio) y actrices ni de conseguir que exista un equilibrio entre la increíble trama o su puesta en escena, por lo que el film es fallido por completo y sobrepasa los límites de lo ridículo en más de una ocasión.

Desde hace muchos años –la mitad de la década de los 70- la responsabilidad visual del cine del director neoyorquino ha recaído casi siempre en el húngaro Vilmos Zsigmond (cuatro trabajos) y en el californiano Stephen H. Burum (ocho trabajos), pero la retirada del segundo y la avanzada edad del primero (que no obstante, consiguió la única nominación al Oscar a la mejor fotografía para un film de De Palma con “The Black Dahlia” en 2006, a los 76 años de edad), seguramente han sido los motivos por lo que el director de “Carlito’s Way” se ha visto obligado a buscar un nuevo operador para esta aventura europea, rodada íntegramente en Berlín con financiación franco-alemana. Pero es muy sorprendente que el elegido no haya sido un director de fotografía centroeuropeo –en su momento, para la fallida adaptación de la novela de Ellroy fue sopesado el alemán Frank Griebe, habitual del realizador Tom Tykwer-, sino que la labor haya recaído en el español José Luis Alcaine [AEC], cuya labor en el cine español no se asemeja en absoluto al cine de De Palma ni en cuanto a género ni a estética, pues precisamente Zsigmond y Burum han sido dos de los operadores contemporáneos que han utilizado altos niveles de intensidad de luz y fuentes de iluminación duras y dirigidas con menos disimulo, en un estilo que siempre fue más bien clásico. Quizá fuera “La Piel Que Habito” (2011), con sus toques de thriller, la que convenciera a De Palma si es que pudo verla antes del comienzo del rodaje de “Passion”, pero en cualquier caso la elección de Alcaine es algo extraña.

Y lo que hace el operador español es muy parecido al aproximamiento adoptado en el citado film de Almodóvar, al menos en la primera mitad de proyección. Siendo la localización principal un moderno complejo de oficinas, la utilización de luz fluorescente en exclusiva –técnica que podrá gustar o no, pero de la cual Alcaine es pionero y experto- sí es una decisión coherente en tales circunstancias, por ser el tipo de luz que realmente existe en este tipo de entornos. El problema, en cambio, reside en que este tipo de luz, sobre Noomi Rapace y especialmente sobre Rachel McAdams, cuya tez luce extraordinariamente pálida, quizá evoque glamour en conjunción con el vestuario y maquillaje de forma ocasional, pero en la mayoría de escenas, ni mejora el aspecto de las actrices ni las muestra favorecidas, especialmente a McAdams, cuya piel queda sobreexpuesta con frecuencia y ello la empasta junto con el exceso de colores muy claros en los decorados/localizaciones.

La segunda mitad del film –que es en la que De Palma pierde definitivamente un rumbo que nunca está cerca de llevar- incluye una iluminación absolutamente expresionista para un elevadísimo número de secuencias, éstas sí a través de luz dura y persianas venecianas para crear un fuerte contraste y proyectar sombras sobre las paredes, siempre con un tono azul muy marcado. Sin embargo, el efecto, que aisladamente podría haber funcionado en algún instante o secuencia, pierde su interés por completo al emplearse para muchísimos minutos de proyección, convirtiéndose en algo desagradable e incómodo de ver, pero no precisamente porque evoque el estado emocional que De Palma pretende mostrar.

Aunque “Passion” contiene algunos de los elementos de puesta en escena que hicieron famoso a De Palma –como la utilización en una escena de una lente de aproximación partida, muchos e indisimulados zoom, o una Split-Screen absolutamente torpe, que no aporta nada a la narrativa y no está particularmente bien ejecutada-, quizá lo más destacable sean las escenas de la segunda parte –aunque no para bien-, ya que además de la iluminación expresionista, el director introduce sus también famosos planos torcidos, aunque como en el caso de la luz, el recurso falla también porque se usa en demasía y finalmente, más que sorprender, también resulta molesto. Curioso también es que De Palma haya renunciado al formato panorámico anamórfico que tanto y tan bien ha utilizado en el pasado, o que incluso como en el caso de su último film con Zsigmond, el cineasta y/o Alcaine no hayan recurrido al Super 35 si el motivo es que se pretendían utilizar lentes esféricas, porque bajo el aspecto excesivamente blando del conjunto, la concordancia de la relación de aspecto 1.85:1 con el actual estándar televisivo no favorece demasiado la distinción entre este producto y los que van dirigidos desde inicio a este medio.

“Passion”, por tanto, es un film a evitar en todos sus aspectos, que parece más bien escrito y rodado por un imitador de De Palma que por el propio cineasta, el cual, desgraciadamente, ya no sabe encajar todas sus obsesiones temáticas y recursos estilísticos con la frescura de antaño, perdiéndose en un montón de juegos y giros absurdos que hacen que la película patine por completo en todos los apartados y ni siquiera pueda ser disfrutada parcialmente o por sus valores de producción, como sí que ocurre con un buen número de los films fallidos del realizador, bien sean proyectos personales o meros encargos.

Título en España: Passion
Año de Producción: 2012
Director: Brian de Palma
Director de Fotografía: José Luis Alcaine, AEC
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1

Vista en Blu-ray

© Harmonica Rental & Cinema/Ignacio Aguilar, 2013.